El televisor ¿con o sin mueble de apoyo?

El televisor contribuye estéticamente en la decoración al entablar relación con otros recursos, como puede ser, por ejemplo, el mueble en el que se apoya, pero ¿realmente este es imprescindible en el diseño interior?

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 15 Enero, 2021.

Última actualización: 15 Enero, 2021

Los electrodomésticos han adquirido una condición importante en el hogar. No solo proporcionan una utilidad específica, también contribuyen en la decoración; por eso, vamos a preguntarnos qué podemos hacer con el televisor ¿con o sin mueble de apoyo?

En el salón, nos encontramos diferentes recursos que ayudan a producir un ambiente armonioso y apacible. Del mismo modo, podemos hablar del dormitorio o la sala de estar. En estos lugares, deseamos establecer los elementos convenientes para lograr comodidad y bienestar.

En este sentido, surge la necesidad de trabajar la estética de una forma más concreta, atendiendo a recursos que, en un principio, no pensábamos que pudieran tener tanta repercusión. Un caso en particular es el televisor y el mueble donde se sitúa, ¿pueden vivir el uno sin el otro?

Fórmulas tradicionales para colocar la televisión en el hogar

La relevancia que adquiere en ciertas estancias hace que los muebles se orienten hacia él. Se consolida como un componente trascendental y, por consiguiente, nuestra mirada se va a dirigir directamente a él. De ahí, la necesidad de configurar adecuadamente el diseño interior.

Una de las fórmulas más recurrentes es la colocación del televisor en la pared. Puede quedar colgado de forma fija o a través de un brazo que permita su desplazamiento o recogimiento. Normalmente, aquellos de plasma quedan adheridos al muro a modo de pantalla de cine.

No obstante, tenemos otra opción: utilizar un mueble de apoyo, ya sea una mesa, un aparador, una encimera, etc. Son múltiples las posibilidades. Lo que sí debemos tener claro es si realmente deseamos aplicar este sistema tradicional de decoración o si preferimos otros procedimientos.

Lo que buscamos es una posición cómoda para ver la televisión desde el sofá.

El televisor sobre un mueble de apoyo: principales beneficios

La relación que se establezca entre un mueble y el televisor permitirá crear un punto de atracción y equilibrio dentro del recinto. En otras palabras, se consolida una simbiosis entre los dos elementos para proporcionar un contenido más definido:

  • Generalmente, la altura de estos muebles no suele ser demasiado elevada. A grandes rasgos, esta es la idea fundamental para lograr una visualización más cómoda y directa, sin la necesidad de estar levantando la mirada o adoptando posiciones incómodas.
  • De la misma manera, podríamos colgar la televisión en la pared; sin embargo, se pierde esa esencia estética al carecer de un mueble que transmita un significado que puede contribuir, junto al resto de los recursos, en la decoración conjunta.
  • Otro factor a tener en cuenta es que nos ayuda a guardar todo tipo de elementos. Podemos colocar revistas y otros objetos en diferentes compartimentos; además, nos ayuda a ocultar los cables y queda espacio para situar la videoconsola, el router, el DVD, etc.
  • Últimamente, están de moda los aparatos con diseños minimalistas. Demuestran un carácter tecnificado donde las líneas rectas predominan. De este modo, es interesante que el mueble guarde unos patrones parecidos y se produzca una relación cordial entre ambos.

El televisor sin mueble de apoyo

¿Qué puede proporcionarnos estéticamente un televisor sin mueble? Tal y como hemos señalado anteriormente, se puede colgar sencillamente en la pared sin precisar ningún tipo de apoyo y, al fin y al cabo, se consigue una funcionalidad semejante.

Existe otra posibilidad: el uso de patas o una peana, de tal manera que adquiere un sentido completamente singular y sencillo. Este sistema refleja una ausencia espacial en el lugar donde se sitúe; es decir, que nos falta algún mueble que permita completar el rincón.

La televisión no es solamente una pantalla.

El gusto personal es muy importante

De nosotros dependerá el tipo de imagen que queramos mostrar. Si no buscamos una apariencia de mayor trascendencia, entonces podemos optar por un sistema básico y funcional sin mueble; esta fórmula se puede realizar fácilmente.

En cambio, si preferimos un trabajo estético más consistente y formal, entonces tenemos la oportunidad de construir un discurso decorativo más laborioso. Es aquí donde juega un papel importante el estilo que tenga la casa, definiéndose el contenido a seguir.

En definitiva, si buscamos una fórmula correcta no existe, simplemente debemos ser nosotros quienes decidamos qué opción tomar. No obstante, cualquiera de las dos puede ser buena, siempre y cuando se logre la armonía en el conjunto.

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  • Margolius, Marcia: Espacios para vivir, Barcelona, Ceac, 2006.
  • Walton, Stewart: Guía completa de decoración: 1000 ideas de diseño para el hogar, Blume, 1997.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.