Un salón blanco y radiante

Mónica Heras Berigüete·
25 Abril, 2020
¿Te gustaría apostar a la elegancia y versatilidad de un salón blanco? Descubre aquí algunas ideas.
 

Los años pasan, las modas vienen y van pero, si hay un color que jamás nos abandona, es el blanco. Puede utilizarse en todos los espacios aunque en el salón es más habitual. ¿Sabes por qué? Porque un salón blanco es una apuesta segura; es una base neutra que puedes personalizar a través de los complementos, dependiendo de tus gustos y del estilo decorativo de tu casa.

¿Por qué apostar a un salón blanco?

Salón blanco.

Un salón blanco es sinónimo de paz, serenidad y, sin duda, también de frescura. Es el favorito de la decoración nórdica y del estilo mediterráneo porque tiene una increíble capacidad de aportar amplitud visual. Es perfecto para los espacios pequeños.

Ambientar en blanco es como tener un lienzo para dibujar las líneas del espacio y, por otra parte, te da la posibilidad de variarlo cambiando los accesorios o a través de los textiles. 

Ideas para decorar un salón blanco

Salón clásico simétrico en tonos blancos, grises y madera
 

Un total white puede ser una opción pero sería recomendable añadir algunas notas de color a través de los accesorios, los textiles, las flores y las plantas e, incluso, de los cuadros. Por ello, a continuación encontrarás algunos tips que suelen funcionar muy bien en los salones.

Blanco y colores naturales

El color blanco va de maravilla con los tonos tierra y, por lo tanto, con las fibras naturales. Si buscas darle un aire bohemio a tu hogar, puedes añadir muebles de madera y algunos cestos de mimbre en tu salón.

En cuanto a los tejidos, busca combinar el color teja, el beige o el mostaza y, así, obtendrás un ambiente muy tranquilo y depurado.

Otra opción para lograr ese look desenfadado y casual son los complementos de inspiración étnica. Si bien lo ideal es no saturar el ambiente, puedes hacer un guiño con unos cojines mud cloth o con algún detalle animal print.

Aires nórdicos en un salón blanco

Decoración de estilo nórdico: alfombras, cojines, cuadros.

El blanco es uno de los colores favoritos de la decoración escandinava; es fácil seguir los principios nórdicos, si haces de tus aliados los muebles de líneas rectas y de madera. Si, además, añades algunas plantas en macetas de barro o cubiertas con una funda de mimbre, el resultado será perfecto.

 

Una cosa más: las alfombras son otro de los elementos claves de este tipo de decoración y, si lo que buscas es seguir los principios escandi, puedes optar por combinar el blanco con la amplia gama de grises.

Un salón blanco y moderno

Un salón blanco es versátil y tan pronto puede ser un refugio cálido y rústico como un espacio moderno con tintes industriales.

Si añades metal en tus complementos y haces del color negro su mejor aliado, verás como logras darle un aire muy minimalista y urbano.

Una idea es que tanto la mesita de centro como las auxiliares sean metálicas, como estas de Maisons du Monde. Consigue una pieza de inspiración futurista y ¡listo! Una sugerencia interesante puede ser una lámpara de diseño.

Para los amantes del color

¿Quieres hacer del blanco el tono principal de tu salón pero que te cuesta renunciar a la alegría del color? Un consejo que nunca falla es mezclarlo con los colores pastel: el azul, el verde, el rosa y el amarillo. Puedes optar por hacer un juego de texturas entre dos o, máximo, tres de ellos y cuidar muy bien la distribución en el espacio.

Por ejemplo, los cojines y la alfombra pueden resaltar con estampados en estos tonos y las plantas naturales y las flores darle ese plus de vitalidad que estás necesitando.

Como ves, quien tiene un salón blanco tiene un tesoro. No es una exageración: es cierto y lo mejor es que puedes hacer tantas combinaciones como te imagines. Pon algunas de estas ideas en práctica y comparte en los comentarios el resultado.