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Tipos de piscinas para el jardín

La posibilidad de darnos un baño siempre que nos apetezca no está al alcance de todos. Quizá hacer una pequeña inversión para instalar una piscina en el jardín pueda valer la pena.
Tipos de piscinas para el jardín

La llegada del verano supone entretenimiento y diversión al aire libre. Si queremos refrescarnos sin salir de casa, quizá convenga conocer los distintos tipos de piscinas para el jardín.

Los días más calurosos del año son más llevaderos con un baño en el agua. Generalmente, recurrimos a piscinas comunitarias o municipales pero, también, existe la oportunidad de gozar de un tiempo de ocio en nuestro domicilio y a la hora que queramos.

No importa si el recinto exterior de la vivienda es estrecho o si no tenemos las condiciones apropiadas por el tipo de suelo. Hoy en día existen múltiples posibilidades en el mercado. Podemos adquirir una piscina que se amolde a nuestras necesidades.

¿Por qué tener una piscina?

TIpos de piscinas para el jardín

Foto de VisionPic .net en Pexels

En ocasiones, nos vemos en la imposibilidad de ir a la playa o al río. Ya sea por la falta de tiempo o, simplemente, por cuestiones laborales, nos encontramos en la tesitura de pasar mucho tiempo en casa en una época que, generalmente, asociamos a las vacaciones.

El simple hecho de tener una piscina no se debe únicamente a que podamos darnos un chapuzón siempre que lo deseemos; en realidad, nos proporciona comodidad. Podemos disfrutar de ella sin necesidad de realizar desplazamientos y tener, así, un espacio de recreo.

Además, hay que tener en cuenta que es un recurso muy interesante para el entretenimiento y diversión de los más jóvenes. En verano, tienen mucho tiempo libre y el mero hecho de poder estar en el agua en cualquier momento del día nos beneficia en todos los sentidos.

Con el calor del verano, cualquier momento es bueno para darse un baño.

3 tipos de piscinas para el jardín

Piscina de arena
Imagen: piscinasdearena.com

Lo primero que debemos hacer es comprobar cuál es el estado del jardín, qué dimensiones tiene y qué espacio es el más apropiado para realizar la obra. Conviene que sea un recinto con amplitud, con el fin de que podamos colocar un ejemplar de un tamaño considerable.

Vamos a conocer 3 tipologías que nos pueden servir de referente antes de realizar la elección:

  1. La más común es la que tiene un formato rectangular o curva y se instala en el propio suelo, por lo que requiere una excavación del terreno. Tiene un coste elevado pero ofrece un alto rendimiento; además, se puede jugar con el nivel de las profundidades y con luces internas para la noche.
  2. Un caso semejante al anterior son las que simulan un entorno natural a modo de oasis. Normalmente, tienen forma irregular, con alguna isla central y vegetación a los alrededores; incluso, se puede incorporar arena para tener, así, una playa en el jardín.
  3. Hay que destacar la climatizada como una opción apropiada para el verano y el invierno. Se establece, también, en el suelo y se protege por una gran mampara externa con la que proteger del frío. En verano, se abre la techumbre para que pueda correr el aire.

Piscinas portátiles y prefabricadas

Piscina desmontable
Imagen: amazon.es

Otra solución son las portátiles, aquellas que pueden montarse y desmontarse si es preciso. Se denominan «prefabricadas» por componerse de distintas piezas que, al unirse entre sí, arman la piscina.

Sin embargo, la tipología más sencilla, dentro de las piscinas para el jardín, son las hinchables. Son fáciles de instalar y, una vez que termina la temporada de baño, pueden deshincharse y ser guardadas en un trastero.

Dentro de esta familia, hay distintos tamaños, desde las más grandes para uso familiar hasta las más pequeñas empleadas para niños y bebés. Según la función que le queramos aplicar, hay que tener en cuenta si nos conviene esta tipología o mejor la prefabricada.

El montaje no debe ser un impedimento, sino un proceso sencillo y práctico.

Precios de las piscinas para el jardín

El precio es un factor a tener en cuenta. De él dependerá la compra que hagamos, ya que las hay más baratas que pueden ser útiles y prácticas para un uso sencillo. Por otro lado, están las que tienen un coste más elevado debido a los materiales y su instalación.

Las hinchables suelen estar entre los 100 € y los 600 €, dependiendo de la categoría y las cualidades que posean. En cambio, las que se sitúan en el suelo se encarecen mucho más debido a la obra que debe realizarse: pueden costar de 9 000 € aproximadamente.

Cómo verificar el estado del agua de tu piscina

Cómo verificar el estado del agua de tu piscina

Verificar el estado del agua de tu piscina es imprescindible para su correcto uso y que no pueda dar problemas de alergias o infecciones futuras.

Imagen principal: The Lazy Artist Gallery en Pexels



  • AA. VV.: Piscinas XXI, Kripsol, 2004.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.