Combinaciones cromáticas para la pintura de la terraza

12 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
La decoración de la terraza pasa, fundamentalmente, por la armonía de los colores y la posible distribución de los mismos.

La imagen exterior de nuestro hogar hay que cuidarla. No deja de ser el primer contacto visual y, por lo tanto, juega un papel muy importante la propia estética; por eso, vamos a conocer cuáles son las combinaciones cromáticas para la pintura de la terraza.

Uno de los errores que cometemos habitualmente es la falta de sensibilidad a la hora de relacionar los colores. Estos no pueden disponerse de forma aleatoria y sin que exista un estudio con el que establecer una consonancia que resulte agradable.

Hay que tener en cuenta que una vivienda refleja la personalidad individual de cada uno. Todo el conjunto forma parte de la decoración y, en general, conseguimos una armonía que nos hace sentir orgullosos del diseño escogido. Por tanto, conviene analizar paso por paso algunas fórmulas que sean útiles.

La elección de los colores

Terraza bohemia.

Una terraza debe componerse de colores que resulten atractivos y vistosos. En ningún momento podemos valorar la utilización de aquellos que sean excesivamente oscuros, estridentes o lúgubres. La idea es que transmitan serenidad a la vez que alegría.

Hay que jugar con un factor importante: la luz natural. Con ella se realzan más las formas, se consigue un mayor brillo y se alcanza cierto grado de naturalidad. Por este motivo, resulta tan determinante escoger la tonalidad que mejor se adapte a la terraza.

Según la percepción que queramos obtener, será el trabajo cromático; es decir, los colores que elijamos dependerán del ambiente que se quiera lograr. Indudablemente, deben ser de nuestro agrado y proporcionar bienestar y confort.

Interesa realizar un esfuerzo considerable por combinar adecuadamente los colores.

Distintas combinaciones cromáticas

Antes de aplicar la pintura de la terraza, hay que estudiar detenidamente las posibles combinaciones, un proceso que hacen los profesionales del interiorismo. Para ello, hay que conocer bien la luz diaria, ya que no es lo mismo un entorno nublado que un sol radiante cada día.

Por otro lado, hay que valorar el propósito que queremos alcanzar, qué significados deseamos reflejar y los objetivos. En cierta medida, podemos crear una paleta cromática si es preciso. Veamos algunos ejemplos:

  1. Los tonos cálidos, tales como el amarillo pálido, el salmón o el teja, pueden ser una buena apuesta para conseguir un resultado interesante. Se relacionan muy bien con los colores neutros que pueden situarse, por ejemplo, en el mobiliario.
  2. La gama de suaves, tales como el blanco roto, el blanco hueso o el marfil, generan mayor resplandor. Irradian sensaciones apacibles y purifican el ambiente. Contrastan muy bien con materiales como la madera o si tenemos un suelo oscuro.
  3. El beige es uno de los más utilizados. Se encuentra a medio camino entre los blancos y los cálidos, y establece una buena sintonía con los recursos decorativos que sean oscuros. También, guarda cierta concordancia con los terrosos.
  4. Si queremos hacer uso de la gama de oscuros, ¿de qué manera se pueden trabajar? No es cuestión de emplear negros o azules que entristezcan el entorno, hay que utilizar, principalmente, los neutros y contrastarlos con otros más claros para establecer, así, la armonía deseada.

Los colores pastel, una buena fórmula para la terraza

Terraza para el verano.

Los tonos pastel son una buena elección para la pintura de la terraza. Todos ellos tienen posbilidades. No importa si son fríos o cálidos, ya que producen un carácter apacible y ensimismado.

Un caso ejemplar puede ser el coral. En las paredes, queda muy bien y combina a la perfección con los cálidos, terrosos e, incluso, con el verde. En el fondo, se está creando un espacio apropiado para un estilo romántico.

En cuanto a los azules o el turquesa, refrescan el ambiente y nos recuerdan a un ámbito mediterráneo. Eso sí, necesitan ser contrarrestados por otros colores cálidos y, también, quedan muy bien con el marrón de la madera.

El diálogo entre los muebles y las paredes

Al igual que ocurre en los interiores, la armonía del conjunto se alcanza cuando existe sintonía entre los distintos recursos, ya sean mobiliarios o estructurales.

Las paredes son el soporte estético de lo que ocurre en escena; es decir, el sofá, las butacas, la mesa y otros elementos tienen colores que deben estar combinados correctamente con los colores de los muros.

En definitiva, la elección cromática debe quedar perfectamente establecida para conseguir una terraza que nos agrade y favorezca el estado emocional.

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  • Egon Schuler, Josef: Color y decoración en el hogar, Gustavo Gili, 1968.