¿Cada cuánto conviene cambiar las sábanas de la cama?

03 Octubre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Para mejorar la calidad del sueño, conviene que tengamos una cama en buenas condiciones. Para ello, deberíamos periódicamente las sábanas.

La higiene del hogar no se limita únicamente a tener los espacios libres de suciedad, también hay que atender a otros aspectos, como la ventilación, sacudir las alfombras o cuidar los lugares de descanso personal. Por eso, vamos a analizar cada cuánto conviene cambiar las sábanas de la cama.

El mantenimiento que hagamos de nuestro día a día nos beneficia a nivel psicológico. El hecho de sentirnos cómodos, a gusto y en un espacio bien acondicionado nos ayuda a estar más sosegados y tranquilos. No cabe duda de que es un factor a tener en cuenta.

La salud del sueño se consigue no solo durmiendo las horas necesarias, también importa la atención que tengamos de la propia ropa de la cama. Indudablemente, no podemos dejar este aspecto de lado. La cuestión está en que le otorguemos la importancia que se merece.

El cuidado del dormitorio

Foto de Jean van der Meulen en Pexels

La cama se ha convertido en un eje fundamental a nivel decorativo en el dormitorio; sin embargo, se hace imprescindible que se encuentre en buen estado y que cuidemos los detalles para lograr, así, un ambiente apacible, hogareño y plácido.

La ropa de la cama es un recurso básico con el que debemos sentirnos cómodos. En el fondo, es un signo identificativo de nuestra personalidad, de la misma manera que lo es la vestimenta u otros recursos con los que sentirnos representados.

El principal propósito que solemos fijar es la consecución del bienestar de la familia. Por tanto, ¿cuál es el planteamiento que debemos formular de forma periódica? Insistimos en que la limpieza y la buena imagen son componentes primordiales.

El dormitorio es un espacio representativo de nosotros mismos.

¿Por qué cambiar las sábanas de la cama periódicamente?

Hacer la cama

La respuesta a esta pregunta se encuentra en nuestra propia personalidad. Dependiendo del nivel de preocupación y atención que tengamos con la higiene del hogar así será el cuidado que tengamos con la cama. Veamos algunos aspectos a tener en cuenta:

  1. Se recomienda que las sábanas se cambien una vez a la semana. Es la mejor manera de que percibamos ese factor de limpieza que tanto necesitamos. Además de ducharnos cada día, también necesitamos que nuestro alrededor esté en perfectas condiciones.
  2. Dormir es una acción que, a pesar de no suponer un esfuerzo, también genera cierta suciedad. Si no refrescamos el ambiente, este se puede saturar y, por consiguiente, sentiremos que la habitación y la cama no son apropiadas para su uso.
  3. La sensación de meterse en la cama y que estén las sábanas limpias genera placer, tranquilidad y favorece el sueño. Se tiene constancia de que justo en el momento en que estrenamos unas sábanas limpias solemos concebir mejor el sueño.
  4. Cuando hablamos de periodicidad nos estamos refiriendo a un proceso consecutivo; es decir, que no podemos hacer cambios rápidos en pocos días y después estar mucho tiempo utilizando la misma ropa de la cama. Conviene mantener un sistema establecido y obligarse a hacerlo en el caso de que nos dé pereza.

¿Cuándo conviene cambiarlas?

Tal y como hemos señalado, las sábanas se pueden cambiar cada semana; no obstante, también puede ser una buena opción cada 5 días. Hay gente que prefiere espaciar más el tiempo y hacerlo cada 15 días.

Lo que debemos evitar es que queden puestas más de dos semanas o un mes entero. La suciedad, los ácaros y el mal olor pueden impregnarse y suponer un problema de salud. Por tanto, es importante que establezcamos un espacio saludable.

Cambiar las sábanas siempre que lo consideres necesario.

Enseñar a los jóvenes a cambiar las sábanas de la cama

El mayor reto está en que enseñemos a los jóvenes a que las sábanas de la cama deben cambiarse cada cierto tiempo. No suelen otorgarle importancia a esto ni tampoco a la limpieza del hogar; por eso, hay que incidir desde un principio en la manera de cuidar el espacio propio.

Desde pequeños, hay que mostrarles los beneficios de tener bien acondicionada la cama. Si infravaloramos este aspecto, en un futuro vamos a padecer que nuestros hijos no asuman la responsabilidad de higienizar la habitación.

Es importante que aprendan buenos hábitos, que sepan lo importante que es estar en una cama en buen estado y que asuman esa responsabilidad.

  • Martell Siles, Laura: Acondicionado de camas, prendas de vestir y ropa de hogar, Paraninfo, 2015.