Principios decorativos del estilo kinfolk

El estilo kinfolk se relaciona directamente con los ambientes rústicos y rurales, pero se sitúa también dentro de los conceptos contemporáneos originales.
Principios decorativos del estilo kinfolk

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 17 Diciembre, 2020.

Última actualización: 17 Diciembre, 2020

Existe la posibilidad de que no sepamos muy bien hacia dónde orientar la estética del hogar. Hoy en día, existen diferentes tipologías y planteamientos que resultan muy interesantes; por eso, es importante conocer los principios decorativos del estilo kinfolk.

Generalmente, tendemos a usar los recursos tradicionales, aquellos que nos aportan la certeza de que no nos vamos a equivocar. En otras palabras, nos postulamos hacia procedimientos conservadores con el fin de no arriesgar si nos encontramos con falta de creatividad.

Para lograr un interior llamativo y singular, podemos recurrir a tratamientos sencillos. No es necesario complicar los diseños para conseguir un espacio atractivo y cómodo. Lo más importante es que sintamos bienestar y nos encontremos en un entorno apacible.

Principales cualidades del estilo kinfolk

Si tuviésemos que señalar algunas de las cualidades más relevantes de este estilo, nos encontraríamos, fundamentalmente, con el uso de la madera. Este material se puede emplear en diferentes ámbitos: la mesa del comedor, las sillas, las puertas, las butacas, etc.

La idea es que se alcance el concepto de naturalismo. Para ello, es preciso que atendamos a los principios de pureza y simplicidad. Sin embargo, no es fácil llegar a plantear estas ideas sin que tengamos presente qué recursos son propios de este estilo.

Del mismo modo que hemos hablado de los muebles, la madera puede disponerse en el suelo y las paredes. Se puede conseguir, en este sentido, un procedimiento muy interesante para acondicionar los interiores.

La casa va a reflejar una decoración básica, sencilla y distinguida.

Elementos decorativos del estilo kinfolk

La determinación y el carácter rústico que ofrece este estilo pueden dinamizar el ambiente. La idea es que se alcance cierto grado de sensibilidad y neutralidad; es decir, que no haya colores que desentonen ni recursos que sean demasiado llamativos. Veamos algunos de los elementos más comunes:

  1. Los asientos de mimbre toman cierto interés dentro de espacios como el salón, la sala de estar, el dormitorio, etc. Se consigue cierta innovación y originalidad, hasta tal punto que lo castizo toma cierto protagonismo.
  2. Las alfombras de lana o esparto se convierten en una buena apuesta. Nos recuerdan a un ámbito más rural, como si se consiguiera cierto toque de informalidad pero guardando unos parámetros de elegancia y templanza.
  3. En las paredes o el suelo, podemos utilizar cajas de madera disponiéndolas a modo de estanterías. En ellas, se pueden situar macetas, figuras, plantas, ambientadores, revistas, libros, etc. Estas generan un efecto gentil y cordial y, a su vez, se consolidan de forma funcional.
  4. Los separadores de espacios son una buena oportunidad. Se consigue individualizar los espacios siempre que lo queramos. En el caso de que prefiramos obtener mayor amplitud, podemos quitarlos. Los más comunes son los corredizos.
  5. Los cuadros pictóricos y las fotografías se consolidan como piezas únicas para lograr un ambiente personalizado. El objetivo es que transmitamos un contenido determinado y proporcionemos un toque artístico al hogar.

Cocina al estilo tradicional

Una de las cualidades del estilo kinfolk es la ambientación tradicional que se desprende. Se recurre a composiciones que tuvieron un largo recorrido durante la primera mitad del siglo XX y que ahora vuelven aportando un toque especial.

En la cocina, encontramos diferentes tratamientos de la piedra y la cerámica hidráulica, utilizada para revestir los muros. Las comodidades siguen estando presentes y se llega a consolidar, incluso, un estilo rústico modernizado.

El ambiente rústico se ve reforzado por el menaje que, al fin y al cabo, sigue los patrones de diseños antiguos. De la misma manera, las encimeras de granito o madera también tienen cabida.

Es momento de echar un vistazo al pasado.

Las plantas no pueden faltar

Tal y como se comentó al principio del presente artículo, el concepto de naturalismo impera en todas las estancias. De esta manera, se hace necesario que las plantas tomen presencia y aporten un contenido esperanzador.

No hay que olvidar que la madera y los colores blancos adquieren gran importancia; por eso, un poco de verde no viene nada mal. Es una manera de purificar el aire y refrescar los espacios, no solo por los aromas, sino también desde el punto de vista cromático.

En definitiva, hemos podido conocer un estilo que, a día de hoy, está ganando presencia en numerosos hogares. ¿Te animas a apostar por el kinfolk en tu hogar?

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  • Gilliatt, Mary: El libro de la decoración, Círculo de lectores, 1987.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.