La relación del verde agua y el rosa

El verde y el rosa es una combinación que puede proporcionar una apariencia distinta a los interiores. Entre ambos ofrecen un contenido atrevido, fime y alternativo.
La relación del verde agua y el rosa
Francisco Jiménez

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 11 Diciembre, 2020.

Última actualización: 11 Diciembre, 2020

La aplicación de los colores en el hogar se debe regir, en primer lugar, por los gustos personales y, en segundo, por la combinación armónica entre los mismos. Por eso, vamos a analizar un caso en particular: la relación del verde agua y el rosa.

Puede ocurrir que lleguemos a juntar cromatismos que son antagónicos y se encuentran en lados completamente opuestos dentro de la rueda de color. Sin embargo, pueden llegar a tener un vínculo y cercanía a través de ciertos contrastes.

Siempre que nos rijamos por principios coherentes y funcionales podremos lograr ese sentido básico y elemental. Indudablemente, va a depender de nosotros que se logre con éxito una conjunción equilibrada; por este motivo, hay que estudiar muy bien cada paso que se dé.

¿Qué tienen que ver el verde agua y el rosa?

La relación del verde agua y el rosa

Si tuviésemos que responder a esta pregunta, probablemente no tendríamos una respuesta exacta y certera. Hay que tener en cuenta que en el mundo del arte existen ciertas disparidades estéticas que pueden llegar a ser agradables y ofrecen un contenido significativo.

En este sentido, no podemos decir que guarden un vínculo común, sino todo lo contrario. Entre ellos se produce un distanciamiento que, al fin y al cabo, genera un atractivo visual que llama bastante la atención.

En el momento en que lo empleemos en un interior, se producirá un contraste determinante y sustancial. En otras palabras, un planteamiento completamente diferenciador que permite crear entornos expresivos y característicos.

Un tipo de estética que abre nuevos rumbos en la decoración.

La aplicación del verde agua y el rosa en el hogar

A la hora de disponer y armonizar ambas tonalidades en las habitaciones, tenemos diferentes posibilidades; eso sí, según queramos obtener un sentido estético u otro, así será el tipo de conjunción que vamos a establecer. Vamos a ver algunos ejemplos:

  1. En un sofá oscuro, se pueden confrontar el verde agua y el rosa a través de los cojines; la cuestión está en que haya un número limitado de ellos y que no se abuse demasiado de su presencia.
  2. En un reposapiés, un puf o en un pie de cama, puede aparecer uno de ellos, mientras que el otro se encuentre en otra superficie separada. En el fondo, esta sería la manera de relacionar y entablar ese diálogo.
  3. En el cuarto de baño, nos podemos encontrar el uso de cerámica de tono verde agua, ya que proporciona una sensación de higiene y limpieza; por el contrario, el rosa puede llegar a tener presencia mediante toallas u otros accesorios más pequeños: cuencos, jabonera, velas, etc.
  4. ¿Cabe la posibilidad de tener mobiliario en alguno de estos tonos? Obviamente, siempre existe esa oportunidad de decorar, pero no es habitual encontrarlos en algo tan contundente como puede ser una mesa, las sillas o una cómoda.
  5. Si tuviésemos que señalar algunos recursos donde intervienen ambos, podría decirse que las cortinas, las alfombras, los marcos, las butacas individuales, los centros de mesa, etc. se consideran elementos que aparecen de forma aislada. Por tanto, son una opción interesante.

Distribución en las paredes

La relación del verde agua y el rosa

Si queremos que uno de los colores establezca mayor predominio en un espacio, puede disponerse en los muros. El verde agua es más común en viviendas o espacios público; sin embargo, el rosa llega a convertirse en una aportación algo peculiar.

Este último tono puede considerarse como un capricho si se encuentra en una habitación. Por eso, es más fácil trabajar con el verde y, a partir de ahí, utilizar el rosa en algunos elementos decorativos específicos y de forma más aislada.

Por otro lado, no debemos olvidar que la combinación con blancos o neutros está presente; es decir, que estos pueden participar para elaborar un proceso compositivo más enriquecido.

¿Qué sensaciones percibimos?

Ambas tonalidades ofrecen significados distintos, pero unidas pueden conformar un mensaje común. En realidad, es un tanto audaz y atrevido el vínculo; además, el rosa resalta por encima del verde de forma más sutil.

A su vez, resultan perspicaces y dinámicos. Transmiten algo que no es habitual encontrar; es decir, se consolida, en cierta medida, un contraste rotundo y firme, muy propio de un estilo alternativo.

En definitiva, tenemos una relación extraordinaria entre dos colores que no tienen que ver entre sí pero que pueden entablar un diálogo cordial y diferente que incida, incluso, en los sentimientos.

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    • Atkins, Caroline: Colorea tu hogar, Londres, Ceac, 2003.
    • Egon Schuler, Josef: Color y decoración en el hogar, Gustavo Gili, 1968.