La disonancia cromática como tendencia decorativa

03 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Una manera diferente de decorar los interiores es a través del uso de colores que son discordantes entre sí. De esta manera, se rompen los patrones y fórmulas tradicionales y se abre un camino de libertad creativa.
 

En el mundo del interiorismo, tendemos a buscar la armonía y concordancia estética. Es la manera en la que comprobamos que existe sintonía y una adecuación entre los recursos; sin embargo ¿es posible que pueda aplicarse la disonancia cromática como tendencia decorativa?

El enfrentamiento entre los colores dentro del hogar es una nueva disposición estética que se trabaja desde hace unos años. En el fondo, se considera una categoría sin límites donde la aleatoriedad empieza a ganar terreno y el concepto de libertad creativa se ajusta a la perfección.

Generalmente, estamos acostumbrados a regirnos a los patrones que nos marcan las modas y las artes. Un claro ejemplo son las pautas marcadas por las vanguardias en el siglo XX y, de la misma manera, la globalización actual se posiciona como mecanismo de difusión de ideas.

La disonancia cromática: percepción estética

Decoración amarillo y rosa
Imagen: pinterest.es

La construcción de un espacio donde existe la disonancia cromática se compone de tonalidades que no casan entre sí; es decir, no se relacionan de una forma razonable, produciéndose cierta confrontación e influyendo en la casa.

 

Esto no quiere decir que debamos llenar la habitación con el mayor número de colores posibles. Se puede trabajar, incluso, solo con 2 o 3, dependiendo del propósito que tengamos. En realidad, juegan un papel muy importante nuestros gustos y apetencias.

A nivel estético, se produce una desarmonía; es decir, lo que concebimos como falta de concierto. Se suele jugar con los tonos complementarios, pero también las distintas gamas de fríos y cálidos para mostrar un ambiente alternativo y desenfadado.

La falta de concordancia permite que pueda trabajarse la combinación de forma más sencilla.

La disonancia cromática en los interiores

Disonancia cromática
Imagen: pinterest.es

Hay que destacar que la capacidad expresiva de los recursos decorativos alcanza un grado más elevado. Cada elemento toma un protagonismo singular y se separa estéticamente del conjunto: se trata de una nueva tendencia. Veamos 4 formas de establecer esta disonancia:

  1. El amarillo y el rosa no suelen emplearse juntos. Tanto el uno como el otro destacan de forma contundente, generando un ambiente más chic y disputándose, entre ambos, la posibilidad de alcanzar el protagonismo en el espacio.
  2. Otro caso particular sería la combinación de turquesa y rojo. Los dos transmiten sensaciones muy distintas y, al juntarse, establecen un contexto exótico donde tratan de confluir el carácter frío de uno con la fuerza y la pasión del otro.
  3. De la misma manera que el punto anterior, el verde agua y el naranja confrontan. Este último resalta mucho más, mientras que el primero se posiciona como un soporte tenue y menos llamativo.
  4. En cuanto a la gama de oscuros, si trabajamos en conjunto con estos, tanto si son verdes, azules o grises, todos en un mismo lugar, la habitación se apaga; es decir, se eclipsa por completo la decoración y el interior llega a adquirir un sentido sombrío, tenebroso y con falta de luz.
 

El estilo Pop Art y la disonancia cromática

Decoración estilo pop art
Imagen: pinterest.es

A la hora de escoger un estilo que se componga de las cualidades que hemos mencionado, el Pop Art es, probablemente, en el que mejor se aúnan. No cabe duda de que la diferenciación entre los colores es la mayor particularidad de su registro artístico.

El uso de distintas tonalidades sin que exista una correspondencia entre ellas hace que resulte innovador, impactante y desorbitado. Deja lugar a cualquier tipo de intervención ingeniosa sin ningún tipo de límite.

La creatividad en la relación cromática es un factor que está intrínseco en el espacio. Todo queda abierto a cualquier tipo de combinación, sin importar los preceptos estéticos tradicionales y reflejándose claramente la impersonalidad del objeto.

La fuerza y la energía del Pop Art rompen los esquemas en el interiorismo de mediados del siglo XX.

La policromía fomenta la diversidad de significados

Estilo pop art
Imagen: pinterest.es
 

El uso de la policromía permite llenar los espacios de una riqueza estética que aviva nuestros sentidos. La distribución de colores dispares en diversos puntos nos obliga a que la mente trate de armonizarlos pero, cuando son discordantes, esto no puede ocurrir.

De esta manera, lo que sentimos objetivamente es la necesidad de relacionar y entablar un diálogo común; en cambio, resulta muy difícil si no guardan una complementariedad, ofreciendo significados distintos según el lugar donde se localicen.

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  • Egon Schuler, Josef: Color y decoración en el hogar, Gustavo Gili, 1968.