Decoración de las zonas comunes de un hotel

30 Diciembre, 2019
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Para proporcionar comodidad a los huéspedes del hotel hay que generar comodidad no solo en la habitaciones, también en las zonas comunes.
 

En el mundo de la hostelería es fundamental que se guarde una estética adecuada, ya que se va a trabajar de cara al público y se necesita una correcta apariencia. De ahí la importancia en la decoración de las zonas comunes de un hotel.

Generalmente, los pasillos, halls, recibidores y estancias deben conformarse por una serie de recursos que muestren la identidad del negocio y que resulte agradable a la vista. De nada sirve tener un hospedaje sin ningún tipo de temática decorativa. En este sentido, carecería de una ambientación adecuada.

El principal objetivo es que pueda mostrarse confort y bienestar, es decir, se pretende que nos sintamos como en nuestra propia casa pero, además, que ofrezca un carácter sosegado y distendido con el fin de que la gente pueda disfrutar y descansar.

¿Qué zonas comunes deben trabajarse?

Alhambra Palace, símbolo de Granada
Imagen: h-alhambrapalace.es

En primer lugar, debemos tener bien claro qué son las zonas comunes de un hotel. Según accedemos, nos encontramos en un gran hall o recibidor donde se atiende al público y por el que se abren otros pasillos que nos llevan a dependencias interiores.

A su vez, otras partes, como las salas en las que convergen los pasillos y a partir de donde se distribuyen las habitaciones, son lugares de paso obligatorio de la gente y donde suelen situarse también los ascensores. Es conveniente que todos estos sitios tengan una estética semejante.

 

No cabe duda que tanto las zonas comunes como las habitaciones privadas deben guardan una sintonía. Es decir, si el hotel posee una temática decorativa determinada, conviene que la estética sea de la misma manera en todos los puntos del edificio.

– La decoración del hotel debe guardar una uniformidad en todo el conjunto.-

5 recursos para la decoración

Colores del hall de un hotel.

Dependiendo del espacio que queramos decorar, el tipo de mobiliario y los recursos que debamos utilizar serán al uso y, por supuesto, deben ornamentar y mostrar una apariencia concreta; eso sí, siempre guardando unos parámetros estéticos que estén interrelacionados.

  1. Para proporcionar comodidad es necesario utilizar butacas y sofás. Es imprescidible que estos estén en el hall de entrada y también en otras estancias amplias del hotel. Ante cualquier situación de espera o simplemente para descansar, viene bien tener un sofá a mano.
  2. Las sillas son otro de los recursos que posibilitan el descanso de la gente. No deben localizarse únicamente en un espacio concreto. Lo ideal es que se repartan por todo el hotel de forma ordenada y sin ocupar espacios de tránsito.
  3. Las mesas son el perfecto soporte para tener elementos decorativos tales como jarrones, figuras u otros objetos. También pueden tener las lámparas con las que generar iluminación que no sea de techo. De esta manera, se trata de buscar un ambiente más hogareño.
  4. Las plantas se han convertido en la aportación natural que necesita cualquier interior. En el caso de que queramos decorar, la frescura y verdor que aportan hace que los espacios reflejen confort y un ambiente más apacible.
  5. Las alfombras no pueden faltar. Los suelos sufren mucho, ya que el tránsito de personas y de maletas pueden deteriorar la superficie. Por eso, interesa que las alfombras se coloquen en todas las estancias, con el fin de que aporten una tonalidad, una textura y una estética.
 

¿De qué manera se puede trabajar la iluminación?

Hotel en Granada: Alhambra Palace
Imagen: h-alhambrapalace.es

Sin lugar a dudas, la luz es un componente esencial. Dependiendo de cómo se encuentre esta, así será el ambiente que se genere. Principalmente, debemos buscar un estilo alternativo, distendido y particularmente tranquilo.

Para favorecer la estética confortable del hotel, es necesario que se utilicen luces cálidas, sobre todo en las estancias de otros pisos y los propios pasillos. El objetivo es que convirtamos el hotel en una especie de vivienda que nos recuerde a nuestra propia casa.

Las luces bajas, a través de lámparas de pie o de mesa, pueden favorecer el ambiente de tranquilidad. Esto no quita que puedan disponerse luces en los techos, las cuales son más funcionales, siempre y cuando sean de luz cálida y no blanca.

En definitiva, si conseguimos que el ambiente sea sosegado, habremos conseguido que el hospedaje del cliente sea de su agrado. Por eso, es tan importante decorar las zonas comunes, ya que pueden ayudar a que funcione bien el negocio.

 
AA. VV.: Hostelería y Turismo I, Ministerio de Educación y Ciencia, Grefol, 1994.