¿Cómo era la decoración de interiores en los palacios medievales?

13 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Es momento de conocer algunos datos históricos sobre cómo se decoraban los interiores palaciegos medievales y cuáles eran las pretensiones estéticas de las familias nobiliarias.

A lo largo de la historia, las clases más pudientes (aristócratas, condes, marqueses…) han tratado de mostrar su condición social a través de sus hogares. Por eso, llega el momento de resolver la siguiente cuestión: ¿cómo era la decoración de interiores en los palacios medievales?

Los lujos y la ostentosidad estaban a la orden del día. Era una manera de reflejar el poder y la grandeza de un linaje o, simplemente, el gusto personal del propietario. También, era una forma de impresionar a los invitados.

Ya desde la época romana imperaba esta actitud en las villas. Poco a poco, el interiorismo fue evolucionando hasta que se llega al medievo, momento que estudiaremos a continuación, cuando el feudalismo y las jerarquías sociales tienen un mayor desarrollo.

La Edad Media, un período de cambios sociales

Castillo, decoración

Sin lugar a dudas, va a ser a partir del siglo XI, en plena Edad Media, cuando se compruebe un mayor predominio de las construcciones palaciegas y de castillos. Existe una élite social que se diferencia claramente de otras clases menos pudientes que residen en el campo y las ciudades.

Es el poder económico, social y político el que favorece el desarrollo de un interiorismo de riqueza y abundancia. En comparación con los planteamientos aplicados hoy en día, en aquellos tiempos eran muy pocos los que tenían accesibilidad a la elección del mobiliario, las pinturas, las lámparas, etc.

El objetivo es que se puedan mostrar ciertos rasgos distintivos que engalanen y que permitan enriquecer la estética de las viviendas. Se produce, así, una escenografía peculiar, digna de las personalidades más relevantes donde predominaban los tonos castaños y terrosos.

Las diferencias sociales se reflejan en los tipos de viviendas.

Palacios medievales: recursos decorativos más utilizados

En la decoración de interiores, hay que tener en cuenta una serie de recursos que, de forma generalizada, solían estar en los palacios medievales. Además, importaba también el material y la manera en que se trabajaba, de ahí que adquiriesen gran importancia los carpinteros.

  1. La mesa del comedor solía ser alargada y de gran tamaño. Era un medio para reunir a un amplio número de comensales y proporcionarles una comida que resultase de su agrado. Las de madera de pino y cerezo solían ser habituales.
  2. Asociado a lo anterior, se encuentran los candelabros y velas, no solo para una comida especial, sino para alumbrar los espacios; incluso, se disponían lámparas de forja en las paredes de los pasillos a modo de candiles.
  3. La zona de descanso con butacones junto a la chimenea era algo muy común. De hecho, las películas ambientadas en esta época muestran escenas con este tipo de diseños. Se le daba mucha importancia al lugar de lectura y desconexión.
  4. En cuanto a los suelos, solían ser de madera o piedra; por tanto, era preciso cubrirlos con alfombras de grandes dimensiones. Las que tenían estampados persas o de tradición musulmana solían ser habituales, incluso en territorios cristianos.
  5. Sin embargo, los baños y cocinas eran convencionales y poco trabajados. Se les consideraba lugares de tránsito y de oficio, por lo que se equipaban únicamente con los elementos indispensables.

¿Cómo eran los dormitorios?

¿Cómo era la decoración de interiores en los palacios medievales?

Un aspecto a valorar es el concepto de privacidad que había en los dormitorios. Al igual que en la época romana, es posible que no estuviesen tan personalizados como solemos hacer hoy en día, pero tenían algunos recursos que son dignos de admiración.

Un caso en particular eran las camas con dosel. Tenían telas alrededor para decorar y, además, el formato favorecía la intimidad. La estructura hecha en madera llamaba mucho la atención por la finura y delicadeza de los acabados.

También, era posible encontrar armarios, escritorios y un pequeño lavabo con espejo, palangana y jarra de agua. Era una manera de ofrecer higiene de forma rápida aportando un toque refinado a la estética.

La opulencia como medio de expresión

Un símbolo distintivo de las familias nobiliarias era la opulencia con la que solían vivir cada día. Así, se refleja en los palacios, teniendo en cuenta que la decoración de interiores se convierte en el principal medio para expresar, incluso, inquietudes artísticas de los propios inquilinos.

Nos encontramos, por tanto, ante un modelo de distinción que perdurará durante siglos. En este sentido, no es una cuestión únicamente medieval, sino que la calidad estética de los palacios ha sido un modelo para conocer las pretensiones de las familias más poderosas de la historia.

  • Cherry, John: Las artes decorativas medievales, Madrid, Akal, 1999.