Las culturas antiguas son fuente de inspiración para la decoración actual

El mundo del interiorismo tiene muchos siglos de historia, de ahí que incluso, hoy en día, sigamos empleando algunos recursos de las culturas antiguas.

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez en 15 Febrero, 2021.

Última actualización: 15 Febrero, 2021

Desde el Neolítico se tiene la certeza de que el ser humano ha tratado de ornamentar sus hogares con el fin de generar un ambiente. Actualmente, seguimos un planteamiento parecido pero con otras perspectivas; por eso, podemos decir que las culturas antiguas son fuente de inspiración para la decoración actual.

Esto no quiere decir que estemos aplicando diseños arcaicos o ancestrales, sino todo lo contrario. Podemos nutrir los espacios de ciertos recursos que, en el fondo, nos recuerdan a un pasado muy lejano o, simplemente, utilizamos algunos procedimientos que otras civilizaciones ya practicaron.

Obviamente, se puede comprobar la evolución y el cambio. Tenemos una personalidad muy distinta, un ritmo diario frenético y unas expectativas diferentes. Sin embargo, coincidimos en otros contenidos que, al fin y al cabo, no han variado en absoluto.

Las culturas de época clásica

Grecia y Roma fueron los períodos en los que los diseños de interiores alcanzan cotas de gran magnitud. Es aquí donde se tratan de embellecer los espacios con las pinturas, el mobiliario, los objetos, las joyas, etc. Se puede considerar, por tanto, como una base fundamental para el mundo del interiorismo.

El empeño de tener el hogar de la mejor forma posible se debe a dos circunstancias: por un lado, al hecho de buscar comodidad y engalanar por la mera apreciación estética; por otro lado, cautivar a los invitados y mostrar las mejores galas como se podía comprobar, por ejemplo, en el triclinium romano.

Desde un punto de vista más objetivo, se valora mucho más la apariencia que la funcionalidad, un concepto que, a día de hoy, ha cambiado en cierta medida. Seguimos valorando las formas, los diseños y los detalles, pero exigimos un nivel de practicidad mucho mayor.

La época clásico ha sido un foco del que extraer buenas ideas.

¿Por qué inspirarnos en la antigüedad?

Si prestamos atención a los distintos componentes que formaban parte de las culturas antiguas, nos daremos cuenta de que buscaban objetivos semejantes a los actuales. Con esto obtenemos un único resultado: una decoración que demuestra nuestro afán de conocimiento.

  • Hay que tener en cuenta, por un lado, que las culturas del pasado reflejan un contenido singular y que, probablemente, se encuentre algo desfasado en la actualidad; no obstante, todo es cuestión de construir un discurso interno que resulte aceptable.
  • El empleo de ciertos recursos que reflejen sintonía con el pasado nos puede ayudar a crear una atmósfera histórica; es decir, rememorar épocas pasadas y demostrar nuestro entusiasmo y afición por una decoración mucho más particular.
  • ¿Este planteamiento puede ofrecer una imagen distinta a las tendencias más modernas? En realidad, se puede incorporar cierto exotismo, sobre todo si recurrimos a elementos de civilizaciones asiáticas o africanas (máscaras, instrumentos musicales, vestimentas, souvenirs, alfombras, etc.)
  • Esto no quiere decir que convirtamos la vivienda en un museo o en un campo arqueológico; de hecho, ese no es el propósito. Si lo planteamos de esa manera, puede que caigamos en el error de no hacer una casa confortable. Se desvirtuaría por completo el concepto de hogar.

Una fuente de inspiración

Si queremos aplicar un significado histórico, no hay que enfocarse únicamente en adquirir productos antiguos. Otra posibilidad es desarrollar una decoración moderna, pero con elementos puntuales que reflejen nuestra inspiración en la antigüedad.

Por ejemplo, si combinamos la vivienda con el empleo de esculturas, una columna de orden jónico, un pórtico con frontón triangular de entrada, símbolos celtas, una espada de adorno, armaduras, etc.

También podemos recurrir a un mueble que ayude a la organización de todos estos recursos: la vitrina. Al ser de cristal permite sostener toda la decoración y otorgarle una importancia superior. De este modo, se encuentra todo resguardado y protegido; además, atrae la atención de los invitados.

El arte como seña de identidad

La historia nos ha dejado un legado artístico bastante amplio, de ahí que encontremos numerosas piezas en museos que han formado parte de la decoración de las viviendas. Esa misma idea es, sin lugar a dudas, la fuente de inspiración para trabajar los interiores.

En el fondo, somos nosotros quienes trabajamos una seña de identidad, pero también podemos recurrir a algunos recursos de culturas antiguas para lograr un propósito común: configurar una estética específica y establecer unos parámetros que demuestren cómo somos y cuál es nuestra personalidad.

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  • Lava Oliva, Rocío: Interiorismo, Vértice, 2008.
  • Quan, Diana: El paraíso es tu casa, Barcelona, Penguin Random House, 2017.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.