Colores fríos para darle un toque refrescante a la casa

24 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
La mejor manera de transmitir sensación de frescor es a través de los colores fríos. Existen diferentes tipologías y cada una ofrece un carácter distinto.
 

Los lugares de residencia donde hay un clima más cálido y altas temperaturas en verano conviene que tengan en los interiores distintas gamas de colores fríos para darle un toque refrescante a la casa.

En el mundo de la decoración, todos los recursos juegan un papel importante; sin embargo, algunos pueden tomar mayor protagonismo y generar una imagen estética que, generalmente, es de nuestro agrado.

Aunque no lo parezca, continuamente estamos percibiendo sensaciones a través de la vista, hasta tal punto que, dependiendo de los cromatismos que estén presentes en un espacio, nos podemos crear una impresión propia en nuestra mente.

Los azules y todas sus posibilidades

azulejos almohadillados
Imagen: pinterest.es

La familia de los azules es, sin lugar a dudas, la más llamativa. Existen distintas variedades y, cada una de ellas, tiene sus propias cualidades. Además, son útiles para cualquier estancia y resultan fáciles de combinar.

Por un lado, hay que destacar los más claros, como son el azul cielo o el celeste. Estos son muy apropiados para habitaciones infantiles pero, también, para el baño, la cocina o el propio mobiliario (sillas, una butaca, un sofá…).

 

En un paso intermedio, se encuentra el denominado como esmeralda que tiene una clara proximidad al turquesa. Podemos encontrarlo de la misma manera que los anteriores o, también, puede tomar presencia en las paredes.

En cuanto a los más oscuros, se encuentran algunos como el añil o el índigo. Estos transmiten mayor seriedad y contundencia, siendo muy utilizados en dormitorios y salones.

Distintas tipologías y múltiples ventajas.

El violeta, una tonalidad alternativa

Dormitorio en violeta.

Si queremos hacer que los espacios se nutran de colores enérgicos y, a su vez, generen un toque refrescante a la casa, la paleta de violetas resulta verdaderamente interesante. Además, son una opción distinta a lo que normalmente se utiliza en decoración. Veamos 3 tipos:

  1. En primer lugar, hay que explicar el violeta como tal. Es la tipología genérica que se encuentra a medio camino entre oscuro y claro. No es un tono que esté presente en la naturaleza, por lo que puede resultar distinto a lo habitual, sobre todo si lo empleamos para las paredes del dormitorio.
  2. Si no queremos un ambiente tan frío, tenemos la posibilidad de escoger el violeta carmín. Este se va inclinando hacia cierta calidez, pero sin perder la frescura. No cabe duda de que su apariencia demuestra elegancia, distinción y un toque mucho más sutil.
  3. En el caso de que queramos uno que tienda a ser más oscuro, el violeta berenjena no desentona y se relaciona muy bien con el conjunto. Puede resultar un tanto oscuro para las paredes; por tanto, se recomienda su uso en mobiliario y otros recursos decorativos.
 

El verde, ¿cómo podemos trabajarlo?

Decorar con verde esmeralda

Dentro de los colores fríos, el verde tiene diferentes ramas. Lo hay con una tendencia más clara, como pueden ser el pistacho, esmeralda y primavera, o que ofrezca una imagen más oscurecida y con fuerza, como puede ser el botella o el trébol.

Todos ellos pueden tomar presencia en las paredes o, incluso, en muebles. Tampoco es cuestión de recargar el hogar con una gama en concreto; se recomienda el contraste cromático para dinamizar y potenciar ese toque refrescante a la casa.

Cualquiera de estas opciones enriquece el interior con energía e intensidad. No debemos olvidar que los verdes nos ponen en contacto con la naturaleza; por tanto, podemos sentir el ambiente del campo introducido en nuestra propia casa.

De todos modos, la mejor manera de combinar los verdes con otras tonalidades es a través de las plantas. Con ellas no solo coloreamos los espacios sino que nos ayudan a refrescar las habitaciones, se generan aromas agradables y oxigenan la atmósfera.

El turquesa, una tipología singular

Mobiliario de color turquesa.
 

Una vez que hemos hecho este amplio repaso, el turquesa merece un apartado especial. No cabe duda de que es atractivo y singular, recibiendo protagonismo allá donde esté y demostrando que es muy distinto a lo habitual.

Numerosos interioristas escogen esta tonalidad para las paredes; no obstante, se recomienda la combinación con el blanco para contrarrestar. De todos modos, su aparición conviene que sea de forma anecdótica: en los cojines, una butaca, las cortinas, etc.

En definitiva, hemos podido hacer una visión general de la variedad de colores fríos, las múltiples posibilidades que ofrecen y proporcionar un toque refrescante a la casa.

 
  • Lluch, Francisco Javier: Arte de armonizar los colores, Imprenta de El Porvenir, Barcelona, 1858.
  • Montes de Oca, Irina; Risco, Lucía: Apuntes de diseño de interiores, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, 2016.