La bola del mundo como recurso decorativo para el hogar

26 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Un recurso decorativo que ha contribuido desde antaño como fuente pedagógica es la bola del mundo. Hoy en día, ¿conocemos todas las posibilidades que nos ofrece?

La aplicación de una temática vinculada a la geografía es posible a través de un componente singular: la bola del mundo como recurso decorativo para el hogar. En ella, podemos contemplar los territorios y países que forman parte de la Tierra.

En el fondo, ha tenido cabida en los hogares desde un punto de vista estético. Aunque ha servido con fines educativos, también ha contribuido en la decoración; por tanto, estamos hablando de una doble funcionalidad.

Hoy en día, existen numerosas tipologías y tamaños: desde las que sirven como lámpara para iluminar hasta las que se convierten en un elemento ornamental atractivo. De hecho, en internet puede encontrarse todo tipo de bolas del mundo, incluso con forma cuadrada.

La bola del mundo como símbolo de la educación

Una bola del mundo antigua

Todos hemos podido ver fotos antiguas del siglo XX en las que nuestros antepasados aparecían en la escuela. Solían tener un mapa a la espalda, un libro, lapiceros y, en alguna ocasión, podían tener una bola del mundo.

Sin duda, ha sido una herramienta para el aprendizaje. Hoy en día, se sigue teniendo en las habitaciones de estudio debido a su relación estrecha con un ámbito más intelectual; sin embargo, las tendencias están cambiando y su uso adquiere, también, otras connotaciones.

Cuando disponemos una bola del mundo en un interior, recibe la categoría de recurso decorativo ya que contribuye estéticamente y nos transmite también cierto grado de sofisticación. Podría decirse que es una pieza ornamental pero con cierto vínculo pedagógico.

Además de ayudarnos a aprender, se usa para adornar la casa.

Tipologías de bolas del mundo para la decoración

Bola del mundo en la decoración
Imagen: mercadolibre.com.ar

Tal y como hemos mencionado anteriormente, existen distintas tipologías. Dependiendo de la aplicación estética que queramos lograr, podremos emplear unas u otras. Veamos a continuación 4 tipos:

  1. El formato estándar es el globo terráqueo ubicado sobre unos soportes y una peana. Existe la posibilidad de que tenga en su interior una luz con la que contemplar mejor los contenidos geográficos que se representan en la superficie.
  2. Otra posibilidad es encontrar el mismo ejemplar pero con aspecto más anticuado; es decir, el diseño externo posee representaciones territoriales a modo de mapamundi antiguo, pierde policromía y predominan los tonos cobre y terrosos.
  3. También, está el caso de las bolas de nácar con soporte de madera. Suelen ser de gran tamaño, apropiadas para decorar salones, estudios y despachos. Reflejan un concepto decorativo vetusto, propio de las bibliotecas universitarias del pasado.
  4. Una tipología más moderna sería el globo que queda suspendido en el aire. Esto se debe a una estructura curva que lo sostiene mediante un campo magnético. Se produce, así, un efecto visual mágico y realmente atractivo.
  5. Al igual que el ejemplo anterior, está el que levita sobre un base independiente. Se produce también un campo electromagnético que permite que la bola flote hasta tal punto que se puede manipular y hacer girar. Es un concepto completamente innovador.

La bola del mundo a modo de lámpara

Lampara original
Imagen: pinterest.es

La forma circular de la bola del mundo es apropiada para configurarse como lámpara. Por un lado, se encuentran las de techo, que guardan cierta similitud con las lámparas de papel de arroz chinas, o, simplemente, una campana con la mitad de la esferaterrestre.

La que se encuentra habitualmente en los hogares es la lámpara de mesa, apropiada para dormitorios o salones. La luz genera un ambiente apacible y distendido, sin llegar a ser una lámpara al uso sino más bien decorativa.

Las hay con colores o, simplemente, de tono blanquecino y los territorios en oscuro para que se diferencien. Además, puede contener los nombres de países y océanos sin perder la relación didáctica y pedagógica.

Su representación en vinilo

Pared con un mapamundi pintado en negro

Hay que hacer mención especial a la representación de la bola del mundo en superficies lisas como puede ser una pared. En las tiendas, pueden adquirirse vinilos en los que se representen los perfiles de los territorios, tanto en diseño circular como apaisado a modo de mapa.

Otra posibilidad son los cojines con estampados de los países y océanos. No guarda un formato esférico pero se produce una adaptación del contenido a la forma del cojín y se obtiene, así, un aspecto más atractivo.

Imagen principal: pinterest.es

  • Ventura,  Anna: 1000 ideas prácticas en decoración del hogar, Universe Publishing, 2003.