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El tradicionalismo a través de la decoración del hogar

Mantener las tradiciones y las costumbres también puede hacerse a través de la decoración del hogar. Es una manera muy interesante de recuperar las fórmulas del pasado.
El tradicionalismo a través de la decoración del hogar

A lo largo de la historia, el mundo del interiorismo ha tenido numerosas tendencias que han proporcionado estilos diferentes. Un caso particular es el tradicionalismo a través de la decoración del hogar.

Nuestras casas de los pueblos son los perfectos escenarios donde situar este tipo de decoración. Es algo propio del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX. Son nuestros antepasados los que han fomentado y desarrollado este tipo de tradicionalismo estético.

Esto no quiere decir que debamos aplicar la misma decoración que tenían nuestros abuelos en sus casas. Lo que se pretende es que lo utilicemos como fuente de inspiración, e incluirlo dentro de una tendencia más moderna en la que podemos combinar diferentes recursos.

¿Cómo es la decoración del hogar tradicionalista?

Decoración tradicionalista.

El propio término de tradición lo asociamos a aquellas pautas que son merecedoras de ser continuadas y de poder constituirse en la actualidad, asociándose otros dos conceptos: el de costumbre y el de historia. De esta manera, la aplicación de este estilo supone un proceso de recuperación.

Para saber cómo es la decoración tradicionalista, debemos fijarnos en la manera en que ornamentaban los interiores nuestros antepasados. En este caso, no tenemos que recurrir a un estilo arcaico y ecléctico, también podemos recurrir a recursos que le den un toque especial al lugar.

Normalmente, esta tipología va a estar asociada con el mundo rural, donde la relación de la casa con el ámbito natural está bien consolidada, y el uso de un mobiliario que está muy próximo a lo que es el campo y los pueblos.

Es necesario que recuperemos las fórmulas decorativas tradicionales para evitar su desaparición.

5 recursos que no pueden faltar

Yugo.

Para equipar nuestro hogar de recursos con los que podamos definir correctamente lo que es el tradicionalismo, debemos acudir a los siguientes elementos:

  1. Mobiliario de madera donde no puede faltar la mesa camilla. Su formato circular puede situarse en un rincón de la habitación. En este caso, no conviene que reciba todo el protagonismo, sino que debe combinarse bien con el resto de muebles.
  2. Butacas tapizadas individuales o sillón de terciopelo. Estos nos proporcionarán descanso y ofrecen una estética completamente costumbrista, ya que los tapizados suelen ser propios de las casas antiguas.
  3. Fotografías en las paredes, ya sean de nuestros familiares o de paisajes reconocibles que tienen que ver con los inquilinos. Estos recursos han sido empleados a lo largo del siglo XX, situándolas tanto en las paredes como también en las estanterías y mesas.
  4. Sillas de madera o realizadas en forja. El principal propósito es embellecer las estancias con el fin de que el propio mobiliario empleado ofrezca una función decorativa al haberse empleado materiales propios del mundo rural.
  5. El uso de aperos de labranza para adornar los muros o las estanterías. Ya sea un rastrillo, un cuenco, un arado, un yugo, etc. Todos estos recursos pueden colaborar en la decoración de los espacios, hasta tal punto que generarán un contenido muy propio del estilo rústico.

Suelo de madera o en piedra

Suelo de madera.

Para alcanzar el grado de lo tradicional, debemos tener una cuestión presente: ¿qué tipo de suelo se ajusta mejor? En este caso, la madera es un recurso que funciona muy bien en ámbitos decorativos de carácter rústico; por tanto, sería una buena apuesta, siempre y cuando la madera ofrezca cierta apariencia de antigüedad.

Por otro lado, nos encontramos con la piedra. Sí que es cierto que puede ofrecer una estética muy atractiva y naturalista, pero tiene un problema que hay que tener en cuenta: es fría y no guarda correctamente el calor. No obstante, puede favorecer el ambiente tradicional, tal y como eran las casas de pueblo en el siglo XIX.

Decoración del hogar: colores terrosos, un vínculo con el campo

Colores para una casa tradicionalista.

Para mantener lo tradicional dentro de la decoración del hogar, debemos atender al tipo de color que domine en los espacios. Los terrosos son los más adecuados, sobre todo porque fueron los más utilizados en las casas de pueblos.

Los más interesantes son: marrón, granate, beige y teja. Todos ellos pueden encajar muy bien y, además, pueden combinar a la perfección con los grises de la piedra o de cualquier otro objeto decorativo. El principal objetivo es alcanzar la calidez ambiental a través de los colores.

El bargueño: un mueble histórico y tradicional

El bargueño: un mueble histórico y tradicional

Aplica nuevos recursos a tu hogar con los que remitir a épocas pasadas. Un claro ejemplo es el bargueño: un mueble histórico y tradicional.



  • Lava Oliva, Rocío: Interiorismo, Vértice, 2008.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.