Técnicas para reducir el consumo energético

Malgastar la energía no solo supone un gasto económico sino también una forma de perjudicar el planeta. Por ello, es necesario que aprendamos a aprovechar los recursos adecuadamente a diario.

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 26 Junio, 2020.

Última actualización: 26 Junio, 2020

La contaminación del planeta es uno de los mayores problemas a los que se enfrenta actualmente el ser humano. En nuestras manos está que podamos mejorar las condiciones de vida y evitar males mayores; por eso, vamos a conocer algunas técnicas para reducir el consumo energético.

Diariamente,utilizamos todo tipo de aparatos: ordenadores, teléfonos móviles, electrodomésticos, etc. Pero, además, hay que añadir otros recursos como la calefacción, el aire acondicionado, la iluminación, etc. En el fondo, estamos conectados a la tecnología y la electrónica.

Por este motivo, es necesario comprender la necesidad de no disparar el consumo de estos dispositivos de forma desproporcionada, ya que estaremos perjudicando al medio ambiente y, por supuesto, a nuestro bolsillo. Por tanto, es momento de buscar soluciones.

Reducir el consumo energético en la comunidad de vecinos

En las regiones más frías, donde la mayor parte de los meses del año se requiere calefacción, se precisa una caldera de gran potencia. Esta mantendrá su funcionamiento de forma constante, pero lo que sí podemos hacer es que su rendimiento no sea excesivo.

Si los radiadores tienen sistema de autorregulación climática, dependerá de nosotros si queremos que estén encendidos. Se recomienda que no estén activos todo día sino mejor por las tardes. En el caso de que estemos varios días fuera, lo aconsejable cortarlos.

Otro caso particular son las luces de los portales. Muchas veces quedan encendidas de forma permanente, cuando se podrían disponer sensores de movimiento que las enciendan solo cuando fuese necesario y, a su vez, luces led que, a largo plazo, ofrecen un gran rendimiento.

Conviene que todos los vecinos estén comprometidos con el ahorro energético.

Reducir el consumo energético en el hogar

Si bien es cierto que cada día las empresas apuestan por las energías renovables, en el hogar aún no es común que estas estén presentes. Por ello, de momento, lo mejor que podemos hacer es adoptar y mantener buenos hábitos de consumo. Con ellos no solo evitaremos malgastar los recursos, sino también disparar los recibos correspondientes a fin de mes.
Algunos de los hábitos más beneficiosos que podemos adoptar son:
  1. Cuando utilicemos un dispositivo, no conviene tener otros encendidos. Por ejemplo, si estamos usando el ordenador, interesa prescindir de la minicadena, la televisión o el teléfono. Si individualizamos los usos no consumiremos tanto.
  2. A todos nos ha ocurrido que, en alguna ocasión, han saltado los plomos por el funcionamiento de varios electrodomésticos simultáneamente. Esto se debe a una saturación excesiva de estos, por lo que debemos organizar las tareas en distintos momentos.
  3. Siempre que sea posible, lo ideal es que aprovechemos la luz natural al máximo. De esta manera, no consumiremos tanta electricidad e, indirectamente, contribuiremos con nuestro propio bienestar, ya que la luz solar favorece el estado de ánimo, entre otras muchas cuestiones.
  4. En lugar de encender el lavavajillas y la lavadora con poca carga, se recomienda llenarlos para que, en un solo lavado, consigamos un resultado más eficiente y productivo. De este modo, estaremos contribuyendo a un hogar sostenible.

El etiquetado energético

Imagen: pinterest.es

Al comprar electrodomésticos es recomendable que nos aseguremos de que tengan el etiquetado energético; es decir, el sello de que cumplen con la normativa medio ambiental. Así, corroboramos que no son de alto consumo.

Las categorías A+, A++ o A+++ son las recomendables. Esta última será la que mejores garantías ofrezca al mostrar que cumple con la normativa europea.

Como el frigorífico es un electrodoméstico que está en constante uso, es recomendable que sea de la categoría A+++ porque así el ahorro energético –y por tanto, económico– será más tangible.

Como hemos podido ver, eligiendo los electrodomésticos de bajo consumo y apostando por los pequeños gestos en el día a día, no solo es posible reducir el consumo energético sino contribuir con el medio ambiente. Por ello, vale la pena informarnos y mejorar nuestros hábitos de consumo.

Se dice que al año se consumen, aproximadamente, hasta 10 000 kWh. Esta es una cifra que podría reducirse en gran medida si cada hogar pone su granito de arena.

Con un pequeño gesto, estaremos ayudando al planeta.

Otras técnicas interesantes

Practicar el consumo responsable puede hacerse realidad si tomamos costumbres saludables. Por ejemplo, si vamos a estar fuera de casa, no es necesario dejar el ordenador encendido o cualquier dispositivo enchufado permanentemente.

De la misma manera, debemos hacer mención especial a las regletas. Por norma general, las dejamos encendidas y con cables enchufados. Aunque no lo parezca, se sigue gastando electricidad de forma constante, algo que no nos beneficia.

En cuanto a los calentadores de agua, solemos exigirles un alto rendimiento diario. Sin lugar a dudas, es preciso reducir el consumo de agua y que las duchas sean de menor tiempo. Por este motivo, si cambiamos ciertos hábitos, favorecemos nuestro bienestar.

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  • Jorge, Elena: Del hogar digital a la casa red, Lulu, 2008.
  • Kriebel, Henning: Ahorro de energía mediante electrónica, Barcelona, Marcombo, 1998.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.