La relación del verde y el dorado: clase, estilo y elegancia

Existe la posibilidad de combinar el verde y el dorado de una forma agradable, sutil y refinada. El objetivo es que se proporcione una imagen diferente.
La relación del verde y el dorado: clase, estilo y elegancia
Francisco Jiménez

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 25 noviembre, 2020.

Última actualización: 25 noviembre, 2020

La elección que hagamos de los colores se debe basar en unos criterios personales y, a su vez, profesionales; es decir, conviene seguir una serie de parámetros racionales y no trabajar de forma aleatoria. Por eso, vamos a tomar como ejemplo la relación del verde y el dorado: clase, estilo y elegancia.

En ocasiones, escogemos tonalidades que no resulten llamativas, de ahí que nos decantemos por los neutros; sin embargo, existe una amplia variedad de posibilidades hasta tal punto que podemos ornamentar los espacios de una manera más dinámica y sofisticada.

El principal objetivo es que exista una relación adecuada entre los recursos decorativos, ya sean formales o estéticos. Lo que más nos puede interesar es que se produzca un diálogo coherente con el que establecer estabilidad y sensibilidad.

Dos colores opuestos pero cercanos

La relación del verde y el dorado: clase, estilo y elegancia

Hay que tener en cuenta que, si estudiamos detenidamente cómo son ambos colores, se consideran completamente contrapuestos. No guardan un esquema de similitud ni tampoco se aproximan en la rueda de color; no obstante, esto no quiere decir que no puedan trabajar juntos.

El verde se relaciona con la esperanza y la confianza, además de generar naturalismo y templanza. En cuanto al dorado, se vincula con la fortuna, la opulencia, la elegancia y la distinción. Esto son sensaciones extraídas de las formas que tenemos de ver los colores.

Aunque no estén próximos, entre sí pueden tener ciertos contrastes que, a su vez, resulten interesantes a nivel decorativo. Tal y como se ha comentado anteriormente, la consecución de la armonía cromática es la meta final.

Ambas tonalidades se combinan muy bien para alcanzar una decoración más llamativa.

Procedimientos para relacionar el verde y el dorado

¿De qué manera podemos combinarlos en los interiores? Hay que tener en cuenta los aspectos específicos de cada uno, sus cualidades y el comportamiento ornamental, ya que tienen mucho que decir según los significados que se quieran obtener.

  1. Un caso en particular son las lámparas. La propia campana puede contemplarse en verde olivo o grisáceo desde el exterior, mientras que por dentro el dorado encaja muy bien, tanto por el contraste como por los brillos y reflejos que produce.
  2. No hay que abusar de ninguno de ellos. La saturación estética puede desequilibrar la balanza y producir tensión ambiental. En realidad, este no es el resultado que deseamos sino todo lo contrario. Cada uno ofrece un significado distinto.
  3. En un salón, el sofá juega un papel muy importante. Si lo disponemos con un verde intenso y oscuro, va a necesitar otros tonos a su alrededor que sean más claros. De este modo, quedarían muy bien algunos objetos dorados que llamen la atención y demuestren un carácter exclusivo.
  4. Una aportación en oro sobre un fondo verde oscuro, como puede ser en un muro o sobre una alfombra, permite crear un esplendor llamativo del objeto en cuestión y, por otro lado, le ofrece mayor protagonismo.
  5. Los tejidos con tachuelas doradas proporcionan ese sentido lujoso y con cierta pomposidad; así se puede comprobar, por ejemplo, en los cojines.
La relación del verde y el dorado: clase, estilo y elegancia

Aplicación del verde y el dorado en el cuarto de baño

En lugar de repetir los típicos modelos para el cuarto de baño, ¿por qué no innovar y buscar otra alternativa que resulte interesante y se salga de la norma preestablecida? Dentro de los estilos más suntuosos y ostentosos se encuentran los baños con estas tonalidades.

El verde se puede emplear para las paredes y los dorados, en la grifería, el marco del espejo, una lámpara o en cualquier otro elemento que aparezca de forma aislada.

La idea es que se alcance el grado de relación entre ambos y se busque un estilo clásico actual. De todos modos, también puede aparecer el blanco si se cree conveniente.

Una manera de ser diferente al trabajar exclusivamente los colores.

Decoración para una comida elegante

La elegancia se puede lograr de distintas maneras. En este caso, nos tenemos que fijar, básicamente, en un único propósito: producir finura y gentileza en la mesa, un concepto muy apropiado para una cena de gala o para cualquier celebración navideña.

En el mantel, conviene que esté presente el verde, mientras que para la cubertería, centros de mesa, candelabros, etc. se pueden explotar los brillos del dorado; incluso, en el propio acabado de la mesa. Se puede conseguir, así, un escenario suntuoso a la par que sutil.

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  • Atkins, Caroline:Colorea tu hogar, Londres, Ceac, 2003.
  • Egon Schuler, Josef: Color y decoración en el hogar, Gustavo Gili, 1968.