La imagen del establecimiento es fundamental de cara al público

Todo negocio debe cuidar la imagen propia, de ahí que la decoración que se utilice siga unos parámetros que se ajusten a la identidad propia y a los productos que se venden.

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez en 16 Febrero, 2021.

Última actualización: 16 Febrero, 2021

Los comerciantes de cualquier tienda tienen como objetivo obtener el mayor número de ventas. Para ello, es imprescindible cuidar el negocio desde distintas vertientes y, por este motivo, la imagen del establecimiento es fundamental de cara al público.

A todos nos gusta entrar en un local y recibir una atención adecuada, pero también es imprescindible que nos sintamos cómodos en el lugar. Al instante percibimos si está limpio, ordenado y organizado. Si no es así, entonces estará abocado al fracaso.

El éxito está ligado a distintos factores: un alto rendimiento, un trabajado cualificado, las altas capacidades y, además, una buena imagen. Se mire por donde se mire la estética juega un papel importante en nuestro día a día, hasta tal punto que, a nivel laboral, también repercute.

Analizar la situación del negocio

Uno de los aspectos a tener en cuenta es el tipo de negocio que tenemos. Esto supone un tipo de decoración específica que trate de atraer la atención de los clientes. En realidad, es el escenario donde llevar a cabo la venta de productos; por eso, hay que cuidar mucho la apariencia.

Por ejemplo, en una tienda de alimentación los mostradores y estanterías deben organizarse de tal manera que muestren, directamente, todo lo que está disponible para el público. Si esto se vulgariza y lo colocamos de cualquier manera, entonces irá en nuestro perjuicio.

En cambio, si trabajamos la organización y la distribución para el que cliente haga un recorrido en el que pueda ver todos los alimentos a diferentes alturas y bajo un orden estricto, conseguiremos más ventas. Generalmente, nos resulta agradable ver las cosas en buen estado y accesibles.

La clave de todo negocio es convertir el producto en algo irresistible para el cliente.

La imagen del establecimiento, ¿cómo debe ser?

Hasta ahora tenemos claro que cualquier establecimiento debe guardar unos parámetros de organización, orden y limpieza. Conviene saber que, además de una correcta infraestructura, hay que emplear accesorios curiosos. Veamos algunas ideas respecto a todo esto:

  • Por supuesto, los carteles, los pósters o los cuadros que coloquemos en los muros deben estar en relación a los productos que se vendan. De este modo, se refuerza el contenido, se potencia la identidad del lugar y se coordina todo el conjunto.
  • En lugar de dejar huecos vacíos, conviene completar todos los rincones y que no se perciba ausencia de decoración. No obstante, hay que evitar la saturación decorativa y no acumular demasiados muebles u objetos en los espacios.
  • Lo más importante es cautivar al cliente, pero ¿esto cómo se consigue? Debe quedar a mano aquello que queramos ofrecer. Por ejemplo, si es una tienda de electrodomésticos, la lavadora de última generación puede colocarse en un punto central o en el escaparate para ser, así, la protagonista.
  • La decoración que no se ve pero que se siente ayuda a generar un buen ambiente. Nos estamos refiriendo a los aromas. Un buen olor que transmita confianza, templanza y desasosiego es fundamental para que cualquier persona se sienta cómoda.

El color como imagen corporativa

Del mismo modo que en una vivienda empleamos colores para reflejar la personalidad del inquilino, en un comercio aplicamos la misma fórmula. De todas formas, hay que tener claro que la imagen interna debe seguir los parámetros que ya están fijados en el logotipo.

Si tenemos un emblema y un tono específico, en la propia tienda es importante seguir en la misma línea o, al menos, que sea parecida. No puede ser que el letrero exterior tenga colores fríos y después en el interior empleemos rojos y naranjas. Sería una absoluta contradicción.

Estas ideas dan la sensación de plenitud, seguridad y confianza.

Hacer una cartera de clientes

Otro de los objetivos de un negocio es la consecución de la fidelidad del cliente. Si estos se encuentran a gusto y sus expectativas se han cumplido, entonces volverán en un futuro. De ahí la necesidad de que el establecimiento se encuentre en plenas condiciones.

Un espacio con una distribución adecuada y una decoración coherente nos ayuda a mejorar las ventas. El público encuentra una imagen que resulta agradable y que, al fin y al cabo, le agrada. Esto supone su regreso e, incluso, facilita el boca a boca para atraer a más gente.

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  • Marín Martínez, María Begoña: Escaparatismo y diseño de espacios comerciales, Paraninfo, 2016.
  • Saldarriaga Roa, Alberto; Villegas Jiménez, Benjamín: Espacios comerciales, Villegas Editores, 1994.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.