Nuestros hijos deben aprender a recoger la habitación

La armonía del hogar se puede ver vulnerada simplemente por los malos hábitos de los más jóvenes. Sin embargo, se puede cambiar esta dinámica si aprender a dejar su espacio privado bien organizado.

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez en 08 Febrero, 2021.

Última actualización: 08 Febrero, 2021

En el día a día nos vemos muy limitados de tiempo. En más de una ocasión, nos encontramos con que no podemos tener bien organizado el hogar. Es importante que todos los miembros de la familia contribuyan; por eso, nuestros hijos deben aprender a recoger la habitación.

No hay nada peor que el desorden. Es el fiel reflejo de un problema mucho mayor que radica, fundamentalmente, en nuestra personalidad. Todo dependerá de las necesidades que tengamos y del ímpetu que pongamos en mantener la casa en buenas condiciones.

La comodidad y el bienestar se alcanzan siempre y cuando nuestro entorno esté en buen estado. Nosotros podemos ser ordenados, pero ¿qué ocurre con el resto de las convivientes? Lo más coherente es que se mantenga una misma línea.

El orden debe estar presente

Generalmente, solemos dedicar la mayor parte del tiempo a cuestiones laborales, de ocio y familiares. Esto genera un descuido de las tareas del hogar. No podemos estar continuamente pendientes de recoger lo que otros dejan tirado por el suelo; por tanto, hay que cambiar la dinámica.

Por norma general son los más pequeños los que toman costumbres nocivas como, por ejemplo, dejar la cama sin hacer, la ropa por el suelo, los juguetes descolocados o el mobiliario desordenado. Si desde el principio tienen malos hábitos, ¿cómo van a ser cuando sean mayores?

Lo más importante es que cambien el comportamiento. Indudablemente, nosotros vamos a jugar un papel muy importante en su educación. Se hace conveniente que aprendan a concebir el orden como un criterio básico y diario.

Los más pequeños de la casa tienen que aprender a cuidar su entorno vital.

Buenas costumbres diarias

Para que el hogar se encuentre en buenas condiciones, es fundamental que se tomen costumbres que ayuden a mejorar el ambiente. De esta manera, favorecemos el bienestar. Veamos cómo podemos trabajar esto con nuestros hijos:

  • El hecho de madrugar y tener más tiempo por la mañana para realizar las tareas del hogar es muy importante. Esto nos ayuda a dejar la cama hecha, organizar la ropa y adecentar el cuarto. Este prodría ser el primer paso para comenzar bien el día.
  • Otro aspecto a tener en cuenta es el orden. En cuanto detectemos que asumen comportamientos como, por ejemplo, dejar los juguetes o los libros en cualquier parte, tenemos tomar cartas en el asunto y acabar con este tipo de actitudes.
  • Proporcionarles espacios para guardar sus cosas. Esta medida nos ayudará a que no queden cosas de por medio. Este es uno de los factores que genera el desorden general, algo que debemos cambiar por completo si queremos cumplir con los objetivos.
  • Si desde pequeños aprenden a que todo debe estar en su sitio, la decoración bien establecida y todo el espacio en armonía, recogeremos los frutos en el futuro. En el fondo, ellos aprenden a ser responsables de sus actos.

La limpieza está relacionada con el orden

Este binomio debe ser una constante en nuestras vidas. Deben ir de la mano, constantemente y de forma conjunta. Solo así se logra un único propósito: el bienestar.

La habitación de nuestros hijos se convierte en el escenario perfecto donde ellos mismos pueden hacer de las suyas. Por supuesto, es su espacio privado, pero forma parte de la casa, por lo que hay que enseñarles a que todo debe estar limpio y recogido.

Cada día deben acostumbrarse a pasar el polvo, barrer, sacudir la alfombra, ventilar y organizar todo lo que se encuentre desorganizado. Por este motivo, deben contribuir positivamente, algo que sin duda alguna les beneficiará.

Los malos hábitos pasan factura

Conviene señalar que lo más importante es que contribuyamos a que su comportamiento sea aceptable y duradero. El hecho de recoger la habitación no debe ser algo anecdótico ni que se haga uno o dos días solamente, sino que debe realizarse todos los días.

Si aprenden hábitos saludables, entonces les ayudaremos de cara al futuro. Una vez que sean más adultos van a continuar con ese comportamiento que, al fin y al cabo, aprendieron cuando eran niños. Es entonces cuando al no recoger la habitación surgen problemas de convivencia entre estudiantes o con parejas.

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  • Kondo, Marie: La magia del orden. Herramientas para ordenar tu casa… ¡y tu vida!, Aguilar, 2015

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.