Cristaleras de interior: la sensación de tener más espacio

Las cristaleras son un componente muy interesante para separar espacios sin perder luminosidad. Es una manera de ganar diafanidad y enriquecer la estética interior.
Cristaleras de interior: la sensación de tener más espacio
Francisco Jiménez

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 25 Diciembre, 2020.

Última actualización: 25 Diciembre, 2020

Continuamente nos preguntamos cómo lograr mayor luz y diafanidad en las habitaciones, sobre todo en los pisos de ciudad donde tenemos, a lo largo del día, más horas de penumbra. Para solucionar este asunto, vamos a conocer las cristaleras de interior.

En una vivienda, nos podemos encontrar diferentes situaciones. Una de ellas es el hermetismo y la clausura de ciertas estancias que, al fin y al cabo, no llegan a tener las mismas garantías que otras. Esto es bastante habitual en vecindarios de centros urbanos.

El hecho de que tengamos vanos hacia un patio de luces o de un edificio y hacia la calle nos permite introducir más iluminación; sin embargo, los pasillos pueden quedarse un tanto más pobres y oscuros, de ahí la necesidad de buscar alternativas que nos ofrezcan una solución espacial.

Beneficios de tener cristaleras de interior

Cristaleras de interior: la sensación de tener más espacio

Lo primero que debemos saber es que las cristaleras de interior no se abren hacia la calle; serían como una abertura entre las diferentes habitaciones de una casa. En el fondo, es una manera de lograr aperturismo y un ambiente agradable.

Esto nos puede beneficiar, por un lado, en la ruptura del sistema tradicional de tener pisos demasiado cerrados, donde se produce una sensación de estrechez y una falta de dinamismo, algo que no resulta positivo si tenemos en cuenta que vamos a residir en este lugar a diario.

Se logra un contacto directo entre los espacios. Esto se debe, fundamentalmente, al nivel de transparencia que proporciona el cristal. Se puede visualizar perfectamente lo que hay al otro lado; eso sí, siempre que lo deseemos podemos reducir la visibilidad con cortinas, estores o cualquier otro componente.

Nos ayuda a diferenciar las partes de la casa pero manteniendo el contacto entre las mismas.

¿Dónde colocar las cristaleras en el hogar?

Otra de las cuestiones que nos podemos plantear es la siguiente: ¿dónde quedan bien las cristaleras? Aunque no lo parezca, existen diversas posibilidades, pero hay que contar también con el factor estructural de la construcción, ya que no se pueden situar en cualquier parte.

  1. Un caso en particular sería en las habitaciones que dan, justamente, al pasillo principal. Cualquiera de ellas puede ser una buena opción; sin embargo, hay que calcular que se va a peder cierto grado de intimidad, puesto que se podrá vislumbrar el interior.
  2. En el salón, se puede establecer una diferenciación de las partes de una forma evidente. En realidad, se están separando pero, a su vez, se encuentran relacionadas entre sí, conformando una unidad conjunta. Esto suele utilizarse, generalmente, para colocar una mesa de comedor o tener un rincón de lectura.
  3. Si tenemos un taller dentro de casa, las cristaleras nos ofrecen la oportunidad de mostrar hacia el exterior nuestro oficio o afición. En este caso, quedaría visible pero no importaría que esto fuese así, ya que la función del cuarto quedaría bien definida y no precisaría de una privacidad necesaria como el dormitorio.
  4. En los cuartos de baño, también se emplean con el fin de separar levemente algunas partes. Por ejemplo, para dividir el váter del resto y obtener, así, un concepto de higiene y confort más específico.

Tipologías de cristaleras

Cristaleras de interior: la sensación de tener más espacio

A la hora de escoger las cristaleras de interior, es importante conocer todas las variedades que ofrece el mercado. Existen diferentes modelos y algunos guardan parámetros funcionales verdaderamente interesantes.

Las transparentes son las más comunes. Nos permiten ver a través del cristal y no generan una separación contundente, producen así profundidad y aperturismo, algo necesario para ofrecer una imagen más diáfana.

Otro caso son las semitranslúcidas que se caracterizan por un nivel de opacidad reducido y garantizan la penetración de la luz. No debemos olvidar otra de las más demandadas, especialmente para los cuartos de baños: los bloques de vidrio ondulados. No se puede ver a través de ellos, pero favorecen la entrada de luz y dinamizan el ambiente.

Un componente decorativo singular

Bien es cierto que este tipo de recursos no son comunes en los hogares convencionales; se consideran un capricho estético. En cambio, las nuevas viviendas empiezan a tener cristaleras; esto se debe al innovador concepto de espacialidad que se está trabajando últimamente en interiorismo.

Si tenemos que subrayar una idea general, debemos decir que son una buena apuesta decorativa. No solo favorecen desde el punto de vista funcional, sino también dentro del diseño general.

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  • AA. VV.: Nuevas formas: revista de arquitectura y decoración, Edarba, 1935.