Los contrastes cromáticos son esenciales en los interiores

19 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
La aplicación de los colores en el hogar se debe realizar bajo unos criterios de coherencia y armonía. Si no es así, podemos generar una tensión estética que no resulta agradable.

En la decoración del hogar, solemos marcarnos distintos objetivos: una correcta ordenación, la distribución coherente, la aplicación de un estilo definido, las propias formas del mobiliario, etc. Entre todas estas variables hay que tener en cuenta un aspecto importante: los contrastes cromáticos son esenciales en los interiores.

Evidentemente, en una casa se encuentran diversas tonalidades de las gamas de fríos, neutros y cálidos. Todos ellos se relacionan entre sí y producen combinaciones que pueden resultar interesantes. De ahí la necesidad de estudiar detenidamente su adaptación.

La idea de tener un hogar acogedor radica no solamente en tener recursos cómodos y agradables, también es importante la sensación de apacibilidad visual; es decir, que sintamos cómo todos los elementos están vinculados y bien armonizados entre sí.

La buena sintonía del hogar

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Los colores son los encargados de generar sensaciones en el hogar. Dependiendo de los que utilicemos podremos lograr significados específicos y una estética determinada con la que definir correctamente el estilo decorativo.

La cuestión está en que tengamos una percepción objetiva. Nuestros ojos son los jueces encargados de considerar si se está logrando el propósito de establecer la plena coherencia. Solo así alcanzaremos el grado de comodidad del que hablábamos anteriormente.

Por este motivo, la buena sintonía debe estar presente en las habitaciones. Los tonos deben quedar acordes y producir consonancias; es decir, hay que desechar por completo la tensión ambiental, las combinaciones aleatorias y la mala distribución de los cromatismos.

Los colores deben tener orden y concierto.

Los contrastes cromáticos en los interiores

A continuación, vamos a explicar algunas fórmulas para establecer correctamente los contrastes cromáticos sin que se comentan errores. Probablemente, no combinemos como los profesionales, pero sí que nos podemos ir iniciando en este ámbito de la decoración.

  1. Lo primero que debemos tener bien claro es que no podemos escoger diferentes tonos y aplicarlos en un espacio fortuitamente. Es importante analizar cuáles son las posibilidades y qué queremos conseguir antes de realizar la elección.
  2. Generalmente, tendemos a utilizar tonos cálidos para las paredes y el mobiliario. En el fondo, es un acierto, pero conviene que todo el conjunto se contrarreste con algunos tonos fríos u oscuros dispuestos en el sofá, los cojines, las alfombras, la colcha, etc.
  3. En el caso de que nos encontremos con el dominio de los fríos, como podría ser, por ejemplo, el azul en una habitación infantil, suelen quedar muy bien los terrosos para que resalten sin que se generen enfrentamientos innecesarios. En cambio, los rojos o los morados pueden chocar radicalmente.
  4. El hecho de ambientar mediante diferentes tonalidades puede ser una buena opción, pero ¿cuáles escoger? Si tenemos un tono cálido intenso en la pared, podemos hacer uso de los neutros para cotrastar de forma asequible.
  5. Si recurrimos a colores oscuros, como el azul marino, el negro o los grises apagados, conviene que el espacio tenga algún otro tono que despunte y tome cierta relevancia: un amarillo, un naranja, un verde pistacho, etc.

¿Cómo trabajar con los colores complementarios?

Rueda cromática

Una de las grandes dificultades a las que nos enfrentamos es cómo trabajar con colores complementarios. No es fácil su uso y resulta un tanto complicada la combinación, teniendo en cuenta que, según la rueda de color, son tonalidades que están contrapuestas entre sí.

No es buena idea trabajarlos en grandes superficies, lo ideal es que acudamos a ciertos muebles con los que producir una ambientación donde predomine la armonía cromática.

Por ejemplo, en el sofá nos podemos encontrar con el azul. Para lograr un contraste coherente, se pueden utilizar cojines en amarillo o en naranja. Lo mismo podemos decir si es verde, aplicándose rojos o rosas para consolidar esa diferenciación.

Los espacios en blanco necesitan un poco de color

Indudablemente, el blanco aparece en gran número de estancias: la cocina, el baño, el salón, el dormitorio, etc. Puede estar en las paredes, la azulejería, los tejidos, etc. En otras palabras, toma un gran protagonismo al favorecer la luminosidad.

No hay que caer en la comodidad de recurrir únicamente a este tono y complementarlo con los neutros, ya que se nos puede quedar un poco apagada la casa. En el fondo, nos garantiza la correcta combinación con otros colores, siendo fácil la relación.

En definitiva, el blanco se considera un soporte cómodo para poder distinguirlo con otras gamas, tanto si son cálidos como fríos.

  • Atkins, Caroline:Colorea tu hogar, Londres, Ceac, 2003.