Cómo construir un discurso en el diseño de interiores

La decoración debe guardar un discurso generalizado manteniendo la coherencia, el orden, la organización y la relación entre los distintos recursos.
Cómo construir un discurso en el diseño de interiores
Francisco Jiménez

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 31 enero, 2021.

Última actualización: 31 enero, 2021

Cuando decoramos una vivienda, tratamos de establecer una organización y una distribución coherente. Para lograr este propósito, es imprescindible que tengamos presente cómo construir un discurso en el diseño de interiores.

Si echamos un vistazo a cada una de las estancias, probablemente nos demos cuenta de que el mobiliario, los colores y los objetos guardan unos parámetros comunes, de tal manera que se obtiene un significado específico.

Desde nuestra perspectiva, tratamos de aplicar un proceso de coherencia y estabilidad. Cuando todo se encuentra en armonía, es cuando percibimos el bienestar pleno. De este modo, se logra ese discurso en el que todos los recursos se relacionan entre sí y dialogan de una forma sostenible.

¿Cómo trabajar el salón?

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En el salón es, probablemente, donde mejor se puede plantear un diseño de interiores interesante, atractivo y particular. Lo más importante es que proporcionemos personalidad al conjunto al establecer unos parámetros estéticos que queden bien definidos.

Lo ideal es que el mobiliario se dirija hacia un punto en concreto. Generalmente, es la televisión hacia donde orientamos la decoración, pero también podemos hacerlo hacia la chimenea o una ventana. En otras palabras, debe haber un punto de encuentro.

El dinamismo se convierte en el elemento principal. La variedad de formas y tamaños pueden ser una buena fórmula para el salón. Por ejemplo, un sofá corresponde muy bien con la mesa central (circular o cuadrada) y todo delimitado por estanterías y otros recursos que completen los muros.

La idea es que se extraiga un resultado que nos agrade.

La relación entre las habitaciones

Una manera de que consigamos una concordancia decorativa dentro de la casa es a través de la vinculación entre todas las estancias. Solo así podemos establecer un recorrido; es decir, según pasamos de un lugar a otro concebimos ese discurso que tanto perseguimos. Veamos algunas fórmulas interesantes para conseguirlo:

  • Por un lado, hay que prestar seria atención a los colores. Si queremos tener la seguridad de que se armonizan todos los espacios, no es necesario que se repitan los mismos tonos, sino que haya diferencias entre ellos pero, a su vez, una adecuación respecto al espacio.
  • Las habitaciones de adultos, jóvenes y niños no tienen que ser idénticas; en realidad, conviene que exista un contraste tanto en los colores como en los recursos empleados. Se buscará mayor o menor seriedad dependiendo de la edad del inquilino del cuarto.
  • Si se aplica un estilo en todo el hogar, es preciso que todas las habitaciones sigan las características específicas. De esta manera, se percibe, a nivel general, que todo mantiene una línea adecuada y se desarrollan los parámetros que rigen el propio estilo.
  • Por supuesto, no pueden introducirse diseños diferentes que tengan un vínculo entre sí. Si por un lado se establece clasicismo mientras que en otros lugares aplicamos minimalismo o contemporaneidad, entonces producimos una tensión cuyo resultado no es el adecuado.

¿Qué papel juegan la cocina y el baño?

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Estos dos espacios poseen un carácter singular. Los diseños son completamente diferentes a lo que se puede ver en el resto de la casa. Esto nos permite abrir un abanico de posibilidades en cuanto al diseño que apliquemos.

Si utilizamos cerámicas, piedra o muebles de otras categorías, podemos obtener un contenido distinguido. En este caso, el contraste es muy necesario, ya que nos ayuda a dinamizar y cambiar la estética de una forma sutil.

A la hora de incorporar los materiales o los colores, no importa si nos desmarcamos un poco más, siempre y cuando no apliquemos componentes demasiado estrafalarios. No hay que salirse demasiado de la vía del propio estilo de la casa.

Un soplo de aire fresco para la decoración.

Es importante seguir un mismo camino

Tal y como se ha señalado anteriormente, no hay que desarrollar diferentes estilos en cada estancia, teniendo en cuenta que nuestro deseo es, fundamentalmente, la armonización del conjunto.

El objetivo principal es que logremos una sintonía semejante entre las habitaciones, aunque existan ciertas variantes que, en el fondo, se agradecen y vienen bien para no caer en la monotonía.

En definitiva, para mantener un discurso en el diseño de interiores es preciso tener tacto, marcarse un objetivo, tener las ideas claras y definir el contenido según nuestros gustos.

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  • De Haro Lebrija, Fernando; Fuentes, Omar: Espacios con estilo, AM Editores, 2012.
  • Quan, Diana: El paraíso es tu casa, Barcelona, Penguin Random House, 2017.