Butacas de estilo nórdico: depuración de las formas

Estas butacas están ganando cada vez mayor presencia en los hogares por ser fáciles de combinar con otros recursos y por resultar, a la vez, verdaderamente cómodas.

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 14 Noviembre, 2020.

Última actualización: 14 Noviembre, 2020

Si queremos incorporar un recurso que se relacione fácilmente con la decoración y que posea un aspecto curioso y atractivo, tenemos la posibilidad de utilizar las butacas de estilo nórdico: depuración de las formas y tratamiento de la línea.

Generalmente, buscamos tendencias estéticas que resulten atractivas y particulares. La idea es que no repitamos modelos existentes; no obstante, cabe la posibilidad de que, según  nuestro criterio, nos enamoremos de algún diseño y lo integremos en el hogar.

En el mercado, vamos a encontrar todo tipo de asientos, desde los más básicos y funcionales hasta los más sofisticados y barrocos. El objetivo es que escojamos aquellos que verdaderamente nos gusten y, por supuesto, que entablen un diálogo racional con todo el conjunto.

La depuración formal queda bien en casa

¿A qué nos estamos refiriendo con depuración formal? Básicamente, este concepto está relacionado con la sencillez y el diseño elemental sin que exista un tratamiento exagerado o con ángulos y formatos demasiado aguzados.

La plasticidad de la materia queda en evidencia; es decir, los lados del mueble quedan modelados y suavizados de una forma gentil. No se establece un sistema demasiado expresivo ni tampoco se llega a contemplar un aspecto abrupto en el conjunto.

En este sentido, las butacas de estilo nórdico son un fiel ejemplo. Tienen un diseño innovador que encaja muy bien en los espacios contemporáneos; es decir, se encuentra en la línea de la innovación y la modernidad. No cabe duda de que es una tipología elegante a la vez que informal.

La decoración se enriquece y se gana en sofisticación.

Principales características de las butacas de estilo nórdico

Antes de que escojamos un modelo en concreto, debemos conocer cuáles son sus cualidades, qué pueden aportarnos, de qué manera se pueden trabajar en los interiores vanguardistas y cómo podemos combinarlas en casa.

  1. Tal y como se ha comentado anteriormente, la estética es sencilla, fácil de relacionar con otras formas y tampoco llega a tener un aspecto demasiado llamativo; además, encaja muy bien allá donde se encuentre.
  2. Las hay con los lados completamente curvos, tratando de mostrar cierta plasticidad y delicadeza. En ningún momento se percibe robustez o tensión, sino todo lo contrario. Transmiten calma y serenidad.
  3. El respaldo resulta llamativo. Suele ser amplio y de gran tamaño, con el fin de hacernos sentir cómodos y sosegados. Ese es el propósito fundamental. La butaca llega a tener cierto aperturismo, ya que los reposabrazos también quedan abiertos hacia los lados.
  4. Los colores suelen ser lisos y tampoco se busca tensión en el ambiente; es decir, la neutralidad y la sensación de armonía es el principal propósito a conseguir. De hecho, los tonos que más predominan suelen ser granates, grises,blancos, azules, pasteles, etc.
  5. No son butacas de gran altura. En realidad, se consideran de formato reducido y con un planteamiento modernizado. El propósito es que puedan contribuir en la decoración pero sin llegar a tomar demasiado protagonismo.

Materiales y texturas

A la hora de tomar contacto con este tipo de butacas, debemos tener presente que el poliéster es el que más predomina, mientras que el cojín acolchado es de espuma. Estos van a ser los materiales que encontremos en los comercios.

Al tacto resulta agradable y no transmite calor en época estival. Si lo comparamos con el cuero o el algodón, este material es cómodo y suave. En ningún momento percibimos sensación de agobio.

Bien es cierto que existen otras posibilidades. En cualquier tienda se puede encontrar este producto con otras texturas; sin embargo, es el poliéster el que ha ganado mayor recorrido en la actualidad.

Su colocación en el hogar

En el salón, quedan muy bien. Si tenemos una mesa donde tomar el café, un lugar para recibir invitado o donde leer la prensa, este tipo de butacas se consolidan de una forma notoria. Son vistosas y, en general, resultan muy interesantes.

No son apropiadas para un comedor; en el fondo, se emplean para situaciones más cordiales y distendidas. Son cómodas, agradables y convenientes para momentos relajados, de tertulia o de ocio.

Al fin y al cabo, son una buena opción para una sala de estar; en cambio, en el dormitorio no tienen mucho sentido. Como se puede comprobar, su utilidad radica, principalmente, en espacios donde se lleven a cabo actividades de descanso y desconexión.

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  • AA.VV.: Costura para el hogar, Creative Publishing International, 1992.
  • Ventura, Anna: 1000 ideas prácticas de decoración del hogar, Universe Publishing, 2003.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.