5 señales de que somos maniáticos del orden

23 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez
Si en alguna ocasión nos hemos preguntado si realmente somos maniáticos del orden, es momento de valorar algunas ideas que están relacionadas con las costumbres más obsesivas.
 

Un hogar bien organizado es un auténtico reto en nuestras vidas. Lo importante es que se mantenga en buen estado de forma periódica, pero sin caer en la obsesión. Por eso, vamos a conocer 5 señales de que somos maniáticos del orden.

Todos conocemos a alguien que es muy meticuloso con las tareas del hogar, siempre realizándolas a las mismas horas y cumpliendo con el mismo cometido diario. De hecho, este tipo de personas no suelen tener margen de error y tienen un control estricto de las funciones.

Esta situación puede generar cierto estrés psicológico y cansancio mental, hasta tal punto que se desarrolla sentimiento de culpabilidad en el caso de no efectuar las labores. Por tanto ¿cómo sabemos si hemos perdido el equilibrio personal?

1. Búsqueda de la diafanidad

Concepto de diafanidad en casas.

Los maniáticos del orden tienen una particularidad: la búsqueda de la diafanidad. Con esto nos estamos refiriendo a la intención de evitar que nuestra casa sea un almacén donde todas las habitaciones estén excesivamente recargadas.

No cabe duda de que es un factor positivo e interesante; sin embargo, el concepto de espacialidad se convierte en una obsesión; es decir, se busca la depuración formal y la amplitud, se evitan las estrecheces y se trata de conseguir un distanciamiento entre la decoración.

 

En el fondo, se trata de oxigenar toda la casa para que no sintamos la necesidad de guardar ciertos elementos de forma obligatoria en las estancias. Es una manera de gestionar los interiores sin que exista una saturación en el ambiente.

Probablemente, la diafanidad esté bastante ligada a la sensación de comodidad ambiental.

2. El orden ante todo

La consecución del orden es un principio que suele estar más o menos trabajado en las personas. Según Marie Kondo, algunos valoramos más la existencia de este concepto en nuestras vidas y otros no le damos importancia. En cambio, hay otro grupo que estima el orden ante todo.

  1. La colocación de un mueble, un objeto o un electrodoméstico se hace de una manera racional: se busca que el lugar escogido sea el idóneo. Si sentimos que un cambio de localización nos genera cierta ansiedad, quizá tengamos un problema de autocontrol.
  2. Todos aquellos que sientan nerviosismo y malestar al ver algún elemento mal dispuesto, es porque se están convirtiendo en maniáticos del orden. No son flexibles y solo desean pasar del caos al orden lo antes posible.
  3. Este tipo de personalidad se asocia a la idea de perfección; es decir, que el hogar se encuentre siempre en su mejor estado, con una buena organización y manteniendo las mismas posiciones para cada recurso.

3. La estrecha unión entre orden y limpieza

Limpiar el salón.
 

Generalmente, las personas que son ordenadas también suelen ser muy limpias. Aunque no lo parezca, todos solemos asociar estos dos conceptos y los vinculamos a una salud emocional.

En ocasiones, el correcto mantenimiento de la casa se convierte en una inquietud que, si no la realizamos a diario, genera sentimiento de culpa. La limpieza es, sin lugar a dudas, el principal ejercicio que hacemos para adecentar la casa.

No obstante, si sentimos que hay que higienizar constantemente para conseguir el orden, entonces estaremos desarrollando, incluso, miedo a la suciedad y el desorden.

4. Nos convertimos en personas más irascibles

El mero hecho de que nos cambien algún objeto de lugar nos puede irritar. Hay gente que es más tolerante y lo gestiona de otra manera; sin embargo, los maniáticos del orden no aceptan, bajo ningún concepto, que haya un cambio drástico sin su consentimiento.

En el fondo, desean que la imagen de cada habitación sea siempre la misma y, si se decide mover algún elemento de su sitio, es por una decisión propia. De este modo, se puede llegar a desarrollar un carácter irascible.

5. Ser meticulosos y muy precisos

Las personas que son muy ordenadas también son meticulosas, hasta tal punto que buscan equilibrios formales y estructurales con la decoración en las habitaciones y, sobre todo, que exista una armonía permanente. Estudian hasta el más mínimo detalle para sentirse realzados.

La precisión que se guarda con la organización interna del hogar es una de las mayores obsesiones. Se puntualiza la disposición y se busca un método de trabajo para cada día con el fin de que todo esté siempre en su sitio.

 
  • AA.VV.: Aspectos técnicos de la decoración, Vértice, 2013.
  • Kondo, Marie: La magia del orden, Penguin Random House Group Editorial, 2015.