Motivos para volver a usar el bidé

Generalmente, el bidé pasa desapercibido en el baño. Es momento de valorar su funcionalidad y las posibles aportaciones estéticas en la decoración.
Motivos para volver a usar el bidé
Francisco Jiménez

Escrito y verificado por el historiador del arte Francisco Jiménez el 31 Agosto, 2020.

Última actualización: 31 Agosto, 2020

Todos los días utilizamos los sanitarios del baño. Nos proporcionan una higiene personal y, a su vez, nos ayudan a sentirnos mejor; sin embargo, hay uno que suele quedar en un segundo plano: conozcamos algunos de los motivos para volver a usar el bidé.

En el fondo, puede pasar desapercibido y no todas las personas hacen uso de él. Realiza una función específica y no llega a ser un componente esencial; de hecho, algunas casas no lo tienen y se llega a prescindir de él.

Esto suele suceder por desconocimiento. El bidé cumple una función muy interesante, tanto para el aseo como para la decoración. Últimamente, ha quedado relegado en otro ámbito y, por este motivo, hay que devolverle el valor que tuvo en tiempos pasados.

¿Por qué no utilizamos tanto el bidé?

El uso del bidé
Imagen: amazon.es

Cabe la posibilidad de que el ritmo de vida que llevamos no nos permita utilizar este tipo de recursos. Solemos emplear la ducha para una lavado rápido y eficaz, pero no nos detenemos tanto en otro tipo de higiene que, evidentemente, requiere más tiempo.

Antiguamente, se empleada de forma cotidiana. A pesar de ser un sanitario sencillo y elemental cumplía una función importante en el aseo personal. Esto se debía a la calma y tranquilidad que se tenía, todo lo contrario a la percepción que tenemos hoy en día de hacer las cosas rápido.

Un claro ejemplo es el lavado de los pies. Hoy en día, sentimos que con el baño que nos demos, cumplimos con el objetivo, mientras que, en épocas pasadas, había una atención mucho más detallada y, para ello, era preciso utilizar el bidé.

Devolvamos al bidé la funcionalidad que siempre ha tenido.

3 motivos para volver a usar el bidé

Si tuviésemos que señalar algunos motivos para usar el bidé, habría que partir desde un punto de vista personal. Cada uno puede opinar al respecto y considerar si realmente resulta importante en la vida diaria.

Mucha gente considera que para tenerlo y no usarlo, pues mejor no disponerlo. No obstante, ofrece beneficios y funcionalidad. A continuación, vamos a valorar algunas razones por las que sería preciso que este sanitario volviese a tener presencia en los baños:

  1. El motivo más importante es la higiene personal. Indudablemente, este es un criterio fundamental. En lugar de lavarnos rápidamente, ¿por qué no dedicar un poco más de tiempo a las zonas del cuerpo que comúnmente no atendemos?
  2. Por su comodidad, nos permite sentarnos o, incluso, apoyarnos con una pierna sobre él e introducir los pies en el interior. La sensación de recibir el agua y aplicar el jabón sutilmente nos proporciona bienestar y la posición que adoptamos es completamente segura, no hay peligro de resbalar.
  3. Ocupa poco espacio en el cuarto de baño. Es el sanitario cuyo tamaño es más reducido. Además, se puede incorporar en cualquier parte, teniendo en cuenta que su volumen no es demasiado exagerado y apenas genera problemas de movilidad en el interior.

Un equipamiento completo para el baño

Bidé con tapa para el baño
Imagen: elcorteingles.com

Numerosos pisos de ciudad no tienen dispuesto un bidé en el baño. En el fondo, se ha dado por hecho su pérdida de funcionalidad y, por ello, han considerado que no es conveniente tenerlo.

No cabe duda de que, para tener un equipamiento completo, es preciso que esté presente en el hogar. Ante los invitados, genera cierta sensación de plenitud, como si ofreciésemos todo lujo de comodidades.

En la actualidad, se considera todo un detalle tener el bidé. Por eso, al comprar una vivienda es importante que los baños tengan todos los sanitarios. Para la higiene personal, conviene contar con los recursos necesarios y tener el baño organizado.

El bidé como recurso decorativo

El mero hecho de usar el bidé a diario lo convierte en un elemento trascendental para el día a día. Sin embargo, no solo recibe importancia para el aseo, sino también en la decoración al poder relacionarse muy bien con otros complementos del baño.

Los hay con tapa o sin tapa, con una apariencia depurada que proporciona sensación de pureza y finura. Además, se compenetra muy bien con cualquier estilo, ya que hay diseños más clásicos o fórmulas contemporáneas para estilos minimalistas y vanguardistas.

En definitiva, el bidé aporta todo tipo de comodidades, de ahí que se convierta en un recurso interesante para equipar correctamente el baño.

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  • Gilliatt, Mary:
  • , Folio, 1986.

Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca, posee conocimientos en distintas ramas del arte y la historia, concretamente en los campos del patrimonio histórico, la arquitectura, la pintura y la escultura; además, amplía su formación en el ámbito del diseño de espacios de interior, principalmente en la concepción espacial interna de las viviendas, cómo repercute la iluminación y la aplicación de las artes decorativas. En su trayectoria profesional, ha combinado sus dos grandes pasiones: la docencia en materia de arte e historia y los museos. Actualmente, trabaja como profesor de instituto y como redactor para Grupo M Contigo. Posee una amplia experiencia en el ámbito de la gestión cultural y la musealización de espacios expositivos, habiendo trabajado dentro de esta rama en el Museo del Ejército (Toledo). Sus investigaciones se centran en la comprensión de los principios fundamentales que rigen las artes, su exposición visual y su aplicación en el mundo del interiorismo. Por otro lado, ha trabajado como guía y gestor de sala de exposiciones en Romanorum Vita (La Caixa). A su vez, se especializa en la redacción de contenidos vinculados en distintas temásticas culturales y artísticas. Se considera un apasionado del cine, la música, la historia y la aplicación y desarrollo de las artes en sus distintas vertientes con presencia fundamental en las arquitecturas del presente.